«Me gustaría matarme por amor» y otros cinco poemas de Pedro Gil

Pedro Gil

El poeta ecuatoriano Pedro Gil.

 

Pedro Gil (Manta, 1971–Ibid., 2022) fue un poeta ecuatoriano, quien dejó registro en cada uno de sus textos de la crudeza y la exclusión con las que convivió a lo largo de su vida, convirtiéndose en la bitácora misma de su experiencia poética y existencial, atravesada por intervalos que a veces se entremezclaban entre la afilada lucidez, las turbulencias de la calle, el remordimiento y la lucha con sus hábitos más autodestructivos.

Durante su adolescencia participó en el taller literario que daba el escritor Miguel Donoso Pareja, y, años más tarde, él mismo coordinó talleres de poesía de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí.

Ubaldo Gil, su hermano mayor y mentor (fallecido 8 años antes que Pedro), registró en un texto titulado «Preliminares» (que antecede la recopilación de He llevado una vida feliz), una historia de la época en la que el poeta apenas había iniciado su andadura pública como autor: «Su primer poemario de colegial, Paren la guerra que no juego, tuvo una acogida extraordinaria (extra y ordinaria, se reirá el Viejo Pedro) en el país y fuera de él, menos en su Manta natal. Sin ánimo de entrar en lo anecdótico, recordamos el caso del colegio donde se prohibió que leyeran sus versos o el de una profesora que rompió el libro frente a sus compañeros de aula».

Pedro Gil publicó los poemarios Paren la guerra que yo no juego (1988) –escrito con no más de 17 años–, Delirium trémens (1993), Con unas arrugas en la sangre (1996), Los poetas duros no lloran (2001), Sano juicio (2004), Crónico (2012), Bukowski, te están jodiendo (2014) y No es fácil ser gil (2019), además del libro de relatos El príncipe de los canallas (2014).

Su obra poética fue recopilada en las antologías He llevado una vida feliz (Editorial Mar abierto, 2001), 17 puñaladas no son nada (Editorial Mar abierto, 2010) y Los poetas duros no lloran. Poesía reunida 1988–2019 (Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión, 2019).

En 2020, inclusive, fue candidato por primera y única vez al Premio Nacional Eugenio Espejo, el más importante reconocimiento literario de su país. Un año antes, se le dedicó el documental de corta duración Pedro Gil, el poeta marginal (2019). También existe un estudio y extensa entrevista al autor en el volumen Pedro Gil. Acercamiento biográfico (2024) de la académica e investigadora Damian Mendoza. 

En el epílogo del poemario Crónico (2012), en referencia a Gil, Ramiro Oviedo señaló: «Jamás podremos entender completamente a una persona, mucho menos al artista. Ni las preguntas que podamos formularle, ni la lectura de sus escritos podrán aportarnos luces convincentes sobre la verdad última de su vida, ritmada en el caso de Gil por los designios de la adrenalina. Aunque el dolor y el sufrimiento parezcan indispensables para extraer y poner a flote lo más hondo del poeta, constataremos que esto solo es posible gracias a la memoria y a la recuperación del lenguaje, que lo conectan con la vida del mundo, alejándolo del limbo de la depresión y del autismo».

En una entrevista efectuada por Jorge Martillo Monserrate y publicada en el N° 7 de la revista Eskeletra (aproximadamente en 1997) Pedro Gil afirmó: «Soy marginal porque nací y me crié en un barrio marginal con amigos de baja calaña, muchachos pobres como yo, viejos asesinos. De mis amigos muchos están muertos, otros locos o en presidios». Mientras que, en un texto del poeta Iván Oñate, leído en Quito a propósito de la presentación de Bukowski, te están jodiendo (2014), cuenta que Gil observaba con sospecha la tendencia de las nuevas generaciones a imitar las temáticas y escritura del poeta estadounidense: «se creen malos, pero solamente son feos».

A continuación, compartimos con vosotros seis poemas de Pedro Gil, los que tienen su origen en la antología He llevado una vida feliz (Editorial Mar abierto, 2001) y en Crónico (Editorial Mar abierto, 2012). La lectura de esta muestra puede ser acompañada por el artículo que difundimos ayer, «Un hombre duro, entre la hoja en blanco y la obsesión escritural», de Aníbal Fernando Bonilla.


Los escribidores

.
.
.
.                                                                                A los distinguidos y tozudos
.                                                                           poetas de una ciudad anónima
.
.
.
.
.
.
Así que bebieron purgantes de neologismos para gramaticar el verbo
así que con el diccionario en el bolsillo
.                                            circulan las calles,
sufren, asisten a los concursos del engaño,
hablan de la artritis de la vecina y de sus libros que no leyeron.
sueñan que metamorfosean el mundo,
sueñan con la verga de la eternidad
.                                         y que son inmortales.

y están convencidos, están barbáricamente convencidos,
nacieron con los nombres más perfectos de un poeta.

Lo desastroso es que no saben que cada uno es una
circunscripción del olvido y que la inteligencia
de sus versitos
reposa en la imaginación de las moscas
y les tengo lástima.

No sé, tengo tanta lástima, al verlos triviales, invidentes, tan pequeñitos,
gorjeando en todas
.                             las mesas
redondas de la acidia,
creando metáforas de purísimas ganas.

Y huyen de mí,
temen mi presencia, lo saben bien estos enanos
locuaces.
Soy un tímido universo.
.                                 Y sinceramente soy grande.

Indeleblemente grande,
.                            Irreductible, indestructiblemente
.                                                                       grande.

Y les preocupa y lo niegan,
Lo cual es cotidiano,

Pero míralos cómo gesticulan,
míralos cómo decretan irrisorias leyes,
pregúntales todo lo que quieras,
sólo ellos pueden meterse la luna al corazón.

Y piensa bien esto:
en un sitio cronométrico de mi ciudad anónima, de todas las ciudades
anónimas,
encontrarás siempre a filósofos que se
masturban
metafísicos del alcohol,
insolentes micropoetas badulaques.

Y cuando literalmente machaco la lógica de la palabra:
pienso, imagino, creo, deduzco:
los legalizados inolvidables poetas,
mis gigantes poetas,
en sus tumbas cabreados se asustan de tantos desperdicios de poemas.

En la tierra me cabreo yo.

Yo soy esos poetas.
.
.
.
De Paren la guerra que yo no juego (1988)

Me gustaría matarme por amor

.
.
.
Pero qué harán las piedras sin las huellas
.                                            (digitales de mi ira,
los chinches sin mi sangre bondadosa,
qué pensará mi madre consumida y arrugada,
idéntica a las madres del barrio que queda a
la vuelta
de Todos Los Barrios Pobres Del Planeta
qué dirán los que me dieron,
el policía que me arrestó por no saber robar,
el que me prestó un libro y jamás se lo devolví,
el tendero que me estafó para vivir mejor,
el burgués que decidió ser revolucionario,
el pobre que quiso ser más pobre todavía,
qué dirá Vergajito Xenófobo en su país de
mierda
cercado con alambre de balacera,
las muchachas vírgenes,
las que detestaron mi timidez y mis botas mal
.                                                            comidas,
las que me quisieron por serafín,
el subversivo que delira con la muerte del
presidente,
qué harán los libros sin mi ignorancia,
el espejo vanidoso sin mi cara despeinada,
las botellas vacías sin mis amaneceres,
el economista sin mi sentimiento econométrico
.        social,
mi hermano moralista sin mi filoxera andariega,
qué pensarán los algunos que dieron muerte a
.                                                    mi inmortalidad,
los algunos que desataron del todo que amo,
la lavandera que salpicó perfume eterno a mis
pantalones
paleolíticos y sin centavo cuando circule la
poliomielitis en sus
.                        niños,
qué hará el cura que confiesa pecados en la
.                                                           guerrilla,
la máquina de escribir sin mi ironía,
la ciencia
los malvados gobiernos,
los jodidos
los que joden
los quejidos sin la fiscalización de mis versos.

¿Qué harán dirán pensarán?

Me gustaría matarme por amor,
dispararme contra la guillotina más oxidada
.                                                            que tiene
la vida. Pero no lo hago. Por amor.

Imagínenselos sin mi poesía, palanca de la
materia universal.

.             Quítenme esa palanca y no respondo.

Al fondo,
a la derecha de mí mismo se encuentra Pedro
.                                                          Gil al revés
jodiendo que no jodamos al evangelio,
(da lo mismo decir no nos jodamos)
que algo anda mal,
que hay que incinerar el algo,
que ese algo levanta al mundo con cemento de
.                                                           (infamia,
que socialicemos el amor humano y el amor.

Me gustaría matarme y no lo hago. Por amor.
Duerman tranquilos. Mi amor no termina. En la muerte nada hay de nuevo.
Nada que
.                                                            hacer.
Mi presencia tiene presencia eterna.
Mi poesía no acaba con mi vida y con la vida.
Todos caben en ella.
La madrugada ha exprimido mi coraje.
El alba

se acerca.

En el cementerio los cadáveres esperan la
.                                            resurrección
.                                              de los vivos.
Y en las mil novecientas ochenta y ocho
.                                           crucifixiones
duerman.         tranquilos

hermanos mortales..                Duerman tranquilos.
Hay cosas más interesantes que morir.
.
.
.
De Paren la guerra que yo no juego (1988)

Cada hombre con su llanto

.
.
.
Sigo con esta tragedia bailable
y veo,
yo mismo veo,
a cada hombre con su llanto
y quédate fresco
y con eso de la fuerza
del espíritu,
ya hasta la leche que nos hizo vendemos.

Todo sentimentalote me pongo:
los fracasos,
¿cuántos son y a cómo me tocan?

Pero evitando que nuestra pena / pene
están
los regalos familiares
cierta cantidad de que lo pases bonito,
de cuándo me invitas a tu casa propia
de dar lástima
y como ahora
los aviones andan por las veredas
y la compasión por las nubes,
burla burlando
vengo enmarañado
con tantos no seas así, muchacho,
asúntate.

No es complejo,
soy vegetariano
y un vulgar talento
de la sinceridad.

La noche
desbarata la mente barata.
La noche, que se desbarata
en mi mente.
Ya cae la ciudad
.                 en su paz salvaje.
Y como sapos y escritores es lo que sobra
En este paisito,
mejor vámonos marchitando
.                                            al otro barrio
de las posibilidades
porque de los albañales
.                         pueden surgir luces y mariposas.

Sorprende mi sinceridad
Arriba murmuran buenas noches.
Como todo un adán que soy
me retiro
tarareando suave/ suave/ suave

hasta perderme en el túnel
.                                              de la noche.
.
.
.
De Delirium tremens (1993)

Perdedor

.
.
.
Soy un varón
experimentado en derrotas.
Lo he perdido todo
y lo tengo por basura.

Las enfermedades
que alargan más la noche,
los nervios arruinados
por el fraude del amor,
los calmantes,
las persecuciones de la imaginación.

ME BUSCO
en la multitud de mis soledades
y todos se levantan contra mí,
como si fuera yo el autor de sus prisas
y fatigas.

Tipos chocantes.
Con esfuerzo
compran el auto soñado
y luego quieren irse al infierno.

¿Quién soy yo para detener
el freno de sus prisas y temores?

Soy un varón
experimentado en derrotas.
Hambriento y solo
me resentí con el sol
en los supermercados de Quito:
Creí que mi ciclo terminaba.

Desnudo y solo
me resentí con la luna
en los parques de Guayaquil:
Creí que mi ciclo terminaba.

Mentiras del diablo.
Dios tiene grandes planes para mí;
con su ayuda preparo un libro
donde los suicidas
y drogadictos verán la luz.
Dios entiende
que los perdedores
tenemos mucho que ganar.
.
.
.
De Los poetas duros no lloran (2001)

Lucky El indomable

.
.
.
.                                                                  «Ah, este Lucky, siempre sonriendo»
.                                  GEORGE KENNEDY EN «LUCKY EL INDOMABLE»
.
.
.
.
.
.
Mi padre se sentó a beber
y no se levantó hasta la muerte.
Hasta la mañana que –a empujones–
lo llevaron al especialista quien le diagnosticó
cáncer
al esófago y los días contados.
.          Prohibida la bebida, Don Gil
.          ¿Para qué? Si en la tumba no se come ni se bebe.

.                                                       ***
Al atardecer pidió en la fonda del barrio
un caldo de pata
le dijo al fondero que se lo cobrara a Dios
que le debía demasiado.

.                                                       ***
En la noche, aprovechando su estatura
bajo una estrella
que usó como lámpara para buscar
en la bodega de la casa recuerdos
y tablas de madera.

.                                                       ***
Al siguiente día moría
junto a un ataúd para niño.

.                                                       ***
En su sepelio estuvimos solo niños.
Desde los 5 hasta los 80 años.
Niños llorones, niños asesinos, niños débiles,
niños duros, niños diplomáticos, niños borrachines.
Nos quebrantamos ante la tumba de niño
de mi padre.

.                                                       ***
Todos consideras sus vidas dignas
de un libro o una película.
Claro que no toman en cuenta
que hay libros mágicos, reales, mediocres
y hasta impublicables.
¡Mi padre fue un gran libro!

.                                                       ***
Les cuento:
el Negro Víctor enterró con sus propias manos
(él mismo hizo los ataúdes de madera)
a sus cinco niños, tres varoncitos y dos mujercitas.
Sus hijos.
Mis hermanos.

.                                                       ***
Paul Newman fue un actor duro.
El Negro Víctor, mi padre, no fue actor,
fue un duro.
Real.
Bueno.

.                                                       ***
Solo un hombre duro puede reposar en una tumba de niño.
.
.
.
De Crónico (2012)

Recordada guerrera:

.
.
.
Tuve la pesadilla de que hubo toma del poder
y que al Presidente lo habían eliminado
no es que me caigan bien
ni el presi ni el país /
tampoco me caen mal
(hay peores gobernantes y países)
tampoco es lo que se dice
bonito vivir en estas tierras
pero cuando se enferma de felicidad
con sus mares
islas cóndores montañas
cuando la patria te brinda la delicia
del polvo con amor /sin toque de queda
los golpes de Estado ya no lucen
aquí los sicarios
no matan a los artistas
todavía
no llegan los coches bomba
todavía
te lo digo sin ironía
mejor nos quedamos disfrutando
a Rosario Tijeras en la tele
duele menos.
.
.
.
De Crónico (2012)
DEBUG: El contador dice 0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *