Poesía turca contemporánea: «Mirar de nuevo», un poema de Asuman Susam

Traducen | Rıdvan Ardıç y Almudena Campuzano


Asuman Susam

La poeta turca Asuman Susam.

 

Asuman Susam (Esmirna, 1968) se licenció en Lengua y Literatura Turcas en la Universidad de Ege. Realizó un máster en el Departamento de Radio, Televisión y Cine de la Facultad de Comunicación de la misma universidad con el trabajo «Memoria colectiva y cine documental».

Su primer poema se publicó en la revista Milliyet Sanat. Desde entonces, su poesía, crítica literaria, artículos y escritos sobre cine han aparecido en diversas revistas y obras colectivas. En 2016 recibió el primer Premio Ruhi Su de Poesía por su libro Kemik İnadı / La terquedad del hueso (2015). Sus poemas han sido traducidos al inglés, francés, persa y español, siendo publicados en diversas revistas y antologías internacionales.

Ha publicado los poemarios Bir Unutuluş Olsun / Que haya un olvido (1995), İhtimal ki Aşk / Quizá sea amor (2001), Susunca Sen / Cuando callas (2008), Dil Mağarası / La cueva del lenguaje (2012), Kemik İnadı / La terquedad del hueso (2015), Plasenta / Placenta (2018), Geç’mişim / Mi pasado (2023), Oraya Kendimi Koydum – Belgesel Şiirler / Me puse allí: Poemas documentales (2023). Entre su trabajo como crítica literaria destacan Yangın Yılları’ndan Nida’ya Ahmet Telli Şiiri / Desde Yangın Yılları hasta Nidâ: la poesía de Ahmet Telli (2010), Toplumsal Bellek ve Belgesel Sinema Memoria colectiva y cine documental (2015), y Açıklığa Doğru / Hacia la claridad (2021).

Ha editado los volúmenes Geçmişten Günümüze Kurtuluşun 100. Yılında İzmir’de Edebiyat ve Sanat / Literatura y arte en Esmirna en el centenario de la Liberación: del pasado al presente (2023), en colaboración con la Dirección de Archivos, Museos y Bibliotecas de la Municipalidad Metropolitana de Esmirna y İZELMAN; y Anlatı Üzerine 1: Hayatı Yeniden Kurmak / Sobre la narrativa I: Reconstruir la vida (2023). En 2024 publicó la biografía Gülten, dedicada a la poeta Gülten Akın.

Con el poema «Bakmak Yeniden» / «Mirar de nuevo» de Asuman Susam, tanto en su versión original en turco como en su traducción al español, damos continuación a la serie dedicada a la Poesía turca contemporánea, proyecto desarrollado de forma independiente y en su totalidad por el tándem de traducción integrado por los poetas Almudena Campuzano y Rıdvan Ardıç, quien además estuvo a cargo de la selección de autores y autoras.

Con esta nueva entrega de la serie de Poesía turca contemporánea, que circula en Revista Aullido desde el pasado 4 de marzo, Asuman Susam se suma a las publicaciones ya efectuadas de Furkan ÇalışkanHayriye Ünal, Enis Akın, Mehmet Öztek y Emre Söylemez, con poemas en su lengua original y su respectiva traducción al español. La siguiente entrega se conocerá a inicios de septiembre.


Bakmak Yeniden / Mirar de nuevo

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Hazır edilmiş patikadan yüz çevirdim
ehlileşmiş çimlerden geri döndü ayaklarım
çakıllar, dikenler arasından
kimsenin daha önce gitmediği
yol yaptım kendime sapaklardan
başkalarının gözünden seyrettim önce
sonra kendi gözümden gördüm
çatlağı, ışığı, mağarayı

Hem tuhaf hem aşina aştım eşiğinden
hem düş hem değil dünyanın
inince karanlık, aşağı yollara
fısıldadım kendime: güçlüsün hâlâ
tanıdık bir hisle yakınlaşmadan önce
bakabilirsin gözlerine dik dik vahşi hayvanların

Şimdilik bilinmiyorum, seziliyor yabancılığım
say ki bir hücreden taştı adımlarım yeryüzüne
taşları duyuyorum içinden geçen sesleriyle
yurtluk yapmak bir gövdeyi
dışarıdan girip bir içe
şeffaf duvar

Eksiltip yürüyüşü geriye doğru
ağır çekimde
ilk yere varmak, ışık huzmeli, toz sağanağı
kökteki düğümleri çözüp, arkaik dili söküp
bir uzay dağınıklığı bu yersizlikte
boşluk genişleten, göğsünden dolup taşan nefesle
vardığımız karnaval.

Suya çekilmek
bir muamma, yakınlık
bakmak için kâinata yeniden,
dipten gelen uğultusu
dağılma arzusu arzın
ruhtan, varlıktan azade ve önce
yorgunluğumuzu alsın serin rüzgâr
nehirler aksın.
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Di la espalda al camino ya trazado
mis pies retrocedieron ante el césped amansado
a través de las espinas y los guijarros
a base de desvíos, me abrí un camino
por el que nadie más había pasado
observé primero a través de los ojos de otros
luego vi a través de los míos propios
la grieta, la luz, la cueva.

A la vez extraño y familiar, crucé el umbral
de un mundo entre el sueño y lo que no lo es
al caer la oscuridad sobre los senderos bajos
me susurré a mí misma: aún eres fuerte
antes de acercarte con una sensación conocida
puedes mirar fijamente a los ojos de los animales salvajes.

Por ahora no me conocen, se percibe mi extrañeza
como si mis pasos se desbordaran de una celda a la tierra
escucho las piedras con las voces que las atraviesan
hacer del cuerpo patria, un lugar de pertenencia[1]
entrar desde fuera hacia un adentro[2]
una pared que se transparenta.

Aminorando el paso al retroceder
a cámara lenta
para llegar al lugar primigenio[3]
atravesado por haces de luz, un aguacero de polvo
deshaciendo los nudos de raíz, rasgando la lengua arcaica
un desorden cósmico en esta ausencia de lugar[4]
con un aliento que ensancha el vacío, desbordando del pecho
el carnaval al que llegamos.

Dejarse atraer por el agua
un enigma, una cercanía
para mirar de nuevo al universo
el rumor que llega desde las entrañas
el deseo de la tierra de disolverse[5]
liberarse del alma, de la existencia y antes
de que el viento fresco se lleve nuestro cansancio
dejar que los ríos fluyan.
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NOTAS DE LA TRADUCCIÓN
[1] La frase «un lugar de pertenencia» no se encuentra estrictamente en el original y representa casi una reiteración del cuerpo como patria. No obstante, se ha introducido en línea con los deseos expresos de la autora de hacer énfasis del cuerpo como lugar de arraigo geográfico y político.

[2] La traducción «hacia un adentro» conserva la presencia de bir («un») en bir içe, que convierte el interior en un espacio singular e indeterminado, en lugar de indicar solamente un adverbio de dirección. Se ha preferido mantener esa leve extrañeza, también presente en el original.

[3] El poema propone un movimiento de retorno hacia un estado primordial en el que el tiempo parece fluir hacia atrás. A medida que retrocede el orden histórico, se deshacen las estructuras impuestas por el lenguaje, la civilización y la memoria colectiva.

[4] En turco, yersizlik (de yer, «lugar», y el sufijo privativo -siz) designa la condición de carecer de un emplazamiento. Aunque «no-lugar» podría parecer un equivalente inmediato en español, esta expresión está fuertemente marcada por la noción desarrollada por Marc Augé, quien la emplea para describir espacios de tránsito (aeropuertos, autopistas, centros comerciales), desprovistos de identidad, historia o arraigo. Esa asociación conceptual resulta ajena al universo del poema.

[5] En este verso el original turco juega con la cercanía fonética entre arzu («deseo») y arz («tierra»). Este juego de palabras, difícil de reproducir en castellano, vincula el deseo con la propia tierra: una aspiración a disolverse, a retornar a sus elementos esenciales.

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