Un acercamiento a la poesía de Leonardo de León

Leonardo de León nació en la ciudad uruguaya de Minas en 1983.  Estudió cine y se dedica a la docencia de literatura. Fue colaborador de las revistas Iscariote, La letra Breve y columnista de libros en la revista Megafón de Buenos Aires. Ha escrito para las páginas culturales de Brecha y Caras y Caretas

Debutó en el mundo literario con el volumen de cuentos No vi la luna (2010), que el año anterior había sido acreedor del Gran Premio Narradores de la Banda Oriental. Un año más tarde publicó su primer libro de poesía, titulado Confirmación del aliento (Premio Pablo Neruda para jóvenes poetas, 2011) y después La selva en la semilla (2012), compuesto por haikús.

Posteriormente, por dos años consecutivos, fue reconocido con el Premio de La Casa de los escritores por su trabajo en los libros El nirvana de Apolo (2012) y Detrás del murallón de los rituales (2013). En 2014 se publicó la edición artesanal Pequeñas catedrales empleando hojillas o también conocidos como papelillos de liar como soporte para la escritura de haikús.  Además, obtuvo una mención de honor en la categoría poesía del Concurso Juan Carlos Onetti con Otra piedra de sol (2015), al igual que con la novela experimental La vida intrusa (2018), que en esa edición alcanzó la primera mención. Cabe destacar que, esta última obra, representa la primera entrega de la llamada «Trilogía de la obsesión», compuesta además por los textos proyectados La vida enferma y La vida incierta

Durante 2015 participó del libro colectivo para niños El libro uruguayo de los colores (Topito Ediciones). Sus relatos han formado parte de las antologías: 13 que cuentan (2015), Narrativa joven uruguaya (2015), Un realismo transversal. Doce cuentos metaliterarios (2015) con su relato «Borges recuerda» (mención en el Primer concurso Paco Espínola) y 25/40. Narradores de la Banda Oriental (2018). En tanto, recientemente fue elegido para participar en la recopilación uruguayo-argentina Del Salvo al Barolo. Un rioplatario poético (2019). 

Con el poemario El hacha del bufón (2018) alcanzó el Premio Ariel de la Academia Nacional de Letras uruguayas y uno de sus poemas, «Intersecciones» (escuchar aquí), fue adaptado a la música por el cantante Gonzalo Rezk en su disco Mejunje a comienzos de este año. Su último libro de poesía es El bardo bifronte (Premio Ediciones del Demiurgo, 2019), a punto de salir en librerías uruguayas en los próximos días. 

A continuación, compartimos una muestra panorámica del trabajo poético desarrollado durante la última década por el poeta y narrador uruguayo Leonardo de León, del que como resultado palpable si debemos apoyarnos en una de las vertientes más sólidas de su obra, se puede decir que se ha especializado en perfeccionar y modernizar las formas clásicas del soneto y el haikú, al punto de intercalarlos en varios de sus libros dedicados a ambas composiciones poéticas, pero dotados de un renovador efecto semántico que ha hecho descollar sus resultados versificados hasta ampliar a través de la experimentación sus soportes tradicionales. De tal forma que, podemos apreciar poemas compuestos en verso libre en Confirmación del aliento (2011), los haikús de La selva en la semilla (2012) y los sonetos provenientes de El hacha del bufón (2018) y El bardo bifronte (2019).   

Para leer los textos correspondientes a cada libro se debe desplegar el enlace con el respectivo título y año. 

Confirmación del aliento (2011)

4

En la orilla de tu cuerpo hay otro cuerpo.
Y en la orilla de mi tacto
hay otra mano.

Para tocarnos dignamente
hace falta un sacrificio.

Arrancarme el tacto como un guante.
Quitar el traje desgastado de tu cuerpo.
Abandonar nuestras orillas.

Ser dos luces
dos aguas luminosas que se cruzan
y confunden los bosquejos de su origen.

Ser el tacto de tu mano por mi cuerpo.
Ser tu cuerpo entumecido
con mi cuerpo entre las manos.

Dos distancias vivas que se anulan.
Dos espejos que se ahondan cara a cara.

 

8

Se busca y se  imagina
lo que no se tiene.

La ausencia es el fermento
el germen luminoso
raíz
      cemento
                    matriz de la creación
vórtice del tiempo y lo presente.

Habría que tejer una emboscada
e imaginar la ausencia
para en la ausencia llamar a la poesía.

Deshabitar el silencio
de tanta ausencia quieta
                                      entredormida
para dejarlo colmado de vacío:
deseoso
             imantado
                            palpitante.

Hacer una poesía de la ausencia
que congregue en un instante
a todas las poesías.

Escribir el silencio
como quien describe el universo
sin un gesto
                    una palabra.

Que cada cosa se cuente por sí misma
y que el lenguaje
de fin a fin dibuje su silueta.

 

43

La libertad es como un círculo
de cárceles abiertas.
Cruzamos de una a otra
creyendo en cada puerta
la salida.

 

El vicio de un umbral definitivo
nos sostiene.

 

De Confirmación del aliento (2011)

La selva en la semilla (2012)

10

Emocionarse
al doblar una esquina
donde no hay nada.

 

13

Dentro del haiku
otro haiku pronuncia
su haiku interno.

 

15

Sabiduría:
un ligero ejercicio
de hipocresía.

 

18

Entre los muertos
un hombre se pregunta
cómo vivir.

 

28

Solo en la plaza
un hombre ensimismado
traga alaridos.

 

39

Erróneamente
sentimos irse el tiempo:
vamos con él.

 

44

Volverme loco
y sentir el alivio
de no ser yo.

 

49

El cristianismo
cuando mata a la muerte
mata la vida.

 

54

Un genio dice
lo que todos sospechan
de vez en cuando.

 

71

Cuando estoy solo
escucho muchedumbres
amordazadas.

De La selva en la semilla (2012).

El hacha del bufón (2018)

Intersecciones

Cuando me otoño tú me primaveras
y me praderas mientras me colinas
te barco entera cuando me marinas
te viento fuerte si me cordilleras.

Te nido cada hueco si me hogueras
te astro los rincones si me estrellas
te paso y peregrino si me huellas
te útero si tú me calaveras.

Si yo te manicomio, me locuras
me aguas por los ojos si te río
me hiedras mientras yo te escalofrío

te verso cuando me literaturas.
Te apetito, me bocas y me ancianas
te ocaso y cada noche me mañanas

 

Poesía

Un poeta no vive de la luna
ni de noches leudando en el desvelo:
la sílaba que elude su señuelo
ya estaba en el berreo de su cuna.

Lo cercan las palabras y ninguna.
En la hambruna del lápiz, su consuelo
se sacia con la sed que corre el velo
de otra noche, otra infancia y otra luna.

Su patria es una grieta temblorosa
que ahonda por sí misma hasta su entraña
y late como un eco en la montaña

y grita y se despeña y no reposa.
El poeta no es hombre de esta vida:
anda afuera buscando la salida.

 

Fonomenología

Locura rima con literatura
y mente es consonante con corriente
no es raro que con gente rime puente
si lectura coincide con montura.

Asombra que tortura y hermosura
se oigan como hermanas, y siguiente
coincida con presente, igual que frente
con caliente, cura con sepultura.

Está claro el idioma, con amor
riman ardor, temor, y con destino
rima inclino, camino y asesino

así como escritor con impostor.
¿Es pura coincidencia que con rima
rime lima, racima y pantomima?

 

Cruci-ficción

La sílaba destella pero falla
se muere apenas oye su sonido
y busca en el acento su perdido
corazón de torrente y de muralla.

El metro es una brújula que estalla
y busca en los fragmentos su sentido:
borrosas coordenadas de un roído
alfabeto que adora su batalla.

Se pierde en las trincheras el mensaje
y mira alrededor: palabras muertas
que esperan otro cuerpo ante las puertas

de la hoja, ese pálido pasaje.
Poeta es quien escucha al fin y al cabo
el ritmo de otra cruz sobre su clavo.

De El hacha del bufón (2018)

El bardo bifronte (2019)

 

Y solo

No escribo para nadie, escribo solo
como el agua que nombra la garganta
la letra nombra al lápiz, no me espanta
la sombra del lector que no controlo

no me duele escandir ni el protocolo
de guardar los poemas en la santa
polilla de un cajón que se agiganta
tragando lo que pienso, lo que inmolo

en la tarde incendiaria de palomas
deformes, desfondadas, al abismo
segundo tras segundo soy el mismo

que en un prado de blancos y de comas
rebusca la palabra, el nombre inmundo
donde ovilla mi grito para el mundo.

 

En el país de Carrollicia

Silaescribo el poema, versitoco
palabras, desficorren por el filo
piesiento noslancólico, agujilo
y bordo espadachillos, luciloco.

Nubestrellas, ardores, la soluna
palomaires cruzando el paginaje
si nalta un pescarroyo, es un lencaje
de ojobrillos la siel de la laguna.

Ramaíces vueltierran la otoñera
(verainvierno pero relojuntado)
refresombra un sombrejo, siamesado:

la muervida vifunta y verduñera.
Silengrito el herror del diccioterio
Carrollicia se ríe carcaserio.

De El bardo bifronte (2019)

 

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