El subjetivismo psicológico de Virginia Woolf en dos personajes femeninos de «To the Lighthouse» como clave interpretativa

To the Lighthouse

Imagen ilustrativa creada a través de una IA generativa.

Escribe | Trinidad Henríquez Cajales


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En este ensayo, analizaremos la multiplicidad de sentidos que posee la figura propiamente del «faro» en la novela To the Lighthouse (1927) de la renombrada autora británica Virginia Woolf (1882–1941). Para tal efecto, comenzaremos con una breve referencia biográfica de la autora, seguida de la descripción de la obra, a modo de contextualización; para así dar cuenta de las disputas en torno al significado o simbolismo atribuido al artefacto que da título a la novela, el Faro[2].

La hipótesis con que se desarrolla este texto, guiada en un análisis semiótico, propone que las discusiones sobre un significado permanente del Faro son inoficiosas, dado que las matrices psicológicas e incluso filosóficas de las que se sirve la autora, y aun su intención declarada en términos narrativos; se compatibilizan mejor con una diversidad de sentidos, dependiendo éstos no solo del contexto, sino muy principalmente del sujeto hablante[3]. Como bibliografía crítica se siguen los escritos de múltiples autores, que serán mencionados y citados correspondientemente en su respectivo momento; y como teoría literaria utilizaremos la propuesta de semiosfera introducida por Iuri M. Lotman (1996), así como la acepción de palimpsestos que utiliza Gérard Genette (1989). El marco teórico lo basamos, en primer lugar, sobre la misma autora, con la lectura de A room of one’s own (1929); seguido de un feminismo personalista que tomamos de Mariolina Ceriotti en Erótica y materna: un viaje al universo femenino (2024). Ambas lecturas fueron escogidas a propósito de la bien conocida postura sociocultural de la autora, sumado a la percepción autobiográfica de la novela que convoca este escrito. En concreto, apuntamos a una lectura feminista de la autobiografía novelada de una mujer referente primordial en dicha discusión feminista, incluso actual.

La elección del modo de abordar la línea argumentativa surge a partir de los cambios importantes que han habido justamente en la discusión sociocultural en el Chile de hoy sobre la figura femenina y su rol en la sociedad. Temática naturalmente comprendida desde los pensamientos íntimos de personajes femeninos, y el monólogo interior que son centrales en la novela –revelados por dos de los tres protagonistas–. A su vez, para asegurar la adecuada ejecución del análisis semiótico, se ha tomado de manera muy literal la palabra que abordamos como línea de argumentación; y, por lo tanto, se ha contado la cantidad de veces que aparece en el texto original (aparece 68 veces la palabra Lighthouse), dando así, un sentido concreto a cada una de las divagaciones interiores de los personajes de Al Faro. Empero, la breve extensión del presente trabajo, evidentemente, no permite incluirlas todas; por lo que se ha realizado un reservorio de las que, siguiendo la hipótesis, serían las acepciones más importantes para las mujeres protagonistas. Logrando así, demostrar en el apartado conclusivo que, finalmente, ninguna es definitiva.

Terminando la introducción, abordaremos la mencionada contextualización, para pasar al segundo apartado de análisis semiótico y luego a un tercero de síntesis reflexiva sobre la renuncia a la unicidad de significados. Finalmente, presentaremos nuestras conclusiones al respecto.

Virginia Woolf: vida, vivencias y acercamiento a su obra
Hasta donde ha sido posible saber, Woolf no habría escrito una autobiografía formal (desde luego, ella no publicó ninguna). En términos literarios, contamos con la novela que analizamos en estas líneas inspirada en su propia experiencia de cotidianidad familiar; y lo que escribió para sus amigos de Bloomsbury: una serie de breves memorias, reminiscencias y esbozos autobiográficos, la mayoría de los cuales han sido publicados póstumamente. Sus cartas, diarios y revistas también han sido publicados en doce volúmenes en total, y constituyen un rico y valioso acervo para el conocimiento de su vida y de sus vivencias interiores, así lo explica J. Goldman en su ensayo The Cambridge Introduction to Virginia Woolf del año 2006 (p.2). Tal cuerpo narrativo otorga de inmediato una primera pista relevante sobre el modo de comprensión de la autora respecto de la realidad en su conjunto: la vivencia subjetiva ocupa un lugar preeminente. Ahora bien, más allá de los datos específicos de su biografía, nos parece de mayor pertinencia, para los efectos de este trabajo, explicitar ciertas características especialmente relevantes de Woolf en tanto autora. Mujer inglesa, nacida hacia fines del siglo XIX, en el contexto cultural victoriano, hija de un filósofo y escritor medianamente reconocido, que se codeaba con personas de la estatura de Henry James. A sus 13 años padece la muerte de su madre, y luego la de su hermana. Como menciona Arriaga, en «Virginia Woolf: una mirada feminista detrás de las palabras en Al Faro y Un cuarto propio», la joven recibió una formación intelectual de élite y formó parte del llamado Bloomsbury Group, que reunía a artistas, pensadores e intelectuales londinenses, y en el que figuras como G.E. Moore, Wittgenstein o Bertrand Russell, hicieron influjo (2014, p. 3).

Desde el punto de vista de la técnica, destaca en Woolf –al igual que en Joyce– el monólogo interior y el flujo de consciencia. Este último término Stream of Consciousness fue introducido por el psicólogo y filósofo William James, a finales del siglo XIX, y fue adoptado por el modernismo como una técnica literaria experimental, que en la década de los 20’ encontró cauce en la pluma woolfiana. Ella es generalmente considerada como una pionera del «realismo psicológico», comenta Rundquist (2019, p. 2) y, por lo mismo aunque no solamente por ello, la autora ocupa un sitio importante entre los vanguardistas del siglo XX. Esto se refleja, por ejemplo, al realizar una mirada intertextual de la obra de Woolf, la cual pone de manifiesto la relevancia de la subjetividad en su pensamiento y estilo: Mrs. Dalloway (1925), The Waves (1931) o The Years (1937) son una prueba evidente de ello. Asimismo, como se mencionó, existe un amplio consenso en el carácter fuertemente autobiográfico de la novela To the Lighthouse que de hecho ella misma confiesa en su diario «Es cierto que [mi madre] no ha dejado de obsesionarme [y] concebí de repente, como suele suceder con mis obras, Al Faro; fue una iluminación torrencial, involuntaria, al parecer… Escribí el libro aprisa; cuando lo hube escrito dejé de estar obsesionada por mi madre. Ya no escucho su voz, ya no la veo» (Lee, 1996, p. 482).

La trama de To the Lighthouse, en apretada síntesis, trata de dos días distintos de la familia Ramsey, alter ego de la familia Stephens (la de origen de Virginia Woolf), separados cronológicamente por una década e importantes eventos, tales como la Primera Gran Guerra, la muerte de la madre de la familia (Mrs. Ramsay) y la muerte de dos hijos, entre otros acontecimientos y personalidades cercanas a la familia principal; donde los tres protagonistas corresponden al matrimonio Ramsay, Mr. y Mrs., y a una joven artista amiga de esta familia, Lily Briscoe. La novela se estructura en tres apartados: «I The window», «II Time passes» y «III Lighthouse». La relevancia del monólogo interior y del flujo de consciencia en esta novela es tal, que no sería tarea sencilla –ni quizás posible– describirla desde el punto de vista de los acontecimientos; o bien, a lo menos, parece irrelevante. Puesto que, justamente, no es especialmente relevante que haya habido una cena, ni que se haya navegado hacia un islote, ni que se haya paseado por un jardín, o que se haya pintado un cuadro, o si realmente es posible pasar de la Q a la R o incluso llegar algún día a la Z. Lo verdaderamente importante es lo que cada uno de los personajes pensaba e interpretaba al momento de tales situaciones. Por ejemplo, en las divagaciones de las dos protagonistas, Lily Briscoe y Mrs. Ramsay, llama la atención una, digámoslo así, complicidad resignada; donde ambas reconocen la vasta diferencia con la compañera, pero aun así forman equipo –una especie de «support group»– por su calidad de mujeres en una casa de tradición con preponderancia masculina; en la introducción de la edición de Cátedra con la que abordamos la novela, se explica que dicha relación nace del deber ser «formalmente aliadas en una causa común, la de ser mujeres [y] a pesar de que Lily Briscoe sea plenamente consciente de las deficiencias intelectuales de Mrs Ramsay, [llegan] a un entendimiento» y luego se agrega que probablemente fue una similitud en la naturaleza de los sentimientos de Virginia para con su propia madre (2009, p. 23). En ello se evidencia la lectura entre líneas que invita a cuestionar el rol femenino y la adaptación internalizada para sobrellevar en lo cotidiano las consecuencias de una sociedad no del todo empática con la diferencia entre varón y mujer. A propósito de dicha indagación, comenzamos el apartado que profundiza la cualidad sígnica del «Faro» que expresa la interioridad de los personajes.

La figura del Faro con una perspectiva de feminismo personalista
La teoría literaria de Lotman La semiosfera: semiótica de la cultura y del texto propone considerar tanto biografía, obra y significados dentro de un corpus delimitado donde los signos interactúan entre sí, creando una llamada semiosfera de significados. Esto alude al medio donde se instaura el mundo de la creación literaria y propone observar la literatura a través de las relaciones que efectúan todos los signos dentro de su contexto mismo, o incluso con los signos que no pertenecen a dicho espacio de significados que, cual civilización imperial, rechaza lo ajeno así como se sincretiza en los «bordes» que van influyendo «hacia adentro» del significado más propio del signo. En nuestra propuesta de análisis, el centro semiosférico corresponde por definición a «torre alta en las costas, con luz en su parte superior, para que durante la noche sirva de señal a los navegantes»; por lo tanto, a partir de ese núcleo literario es posible realizar múltiples interpretaciones que van «deformando» o bien actualizando la interpretación de Faro; la novela en sí funciona como semiosfera que permite variar la significación del Faro según contexto circundante y personaje que lo interpela.

A su vez la interacción histórica entre textos literarios y referencias o alusiones a una creación anterior es denominada y explicada por Genette como «palimpsestos» en su obra Palimpsestos: la literatura en segundo grado, los cuales según esa teoría, son palabras que revelan claves de una obra o tradición previa. En esa misma línea, un tópico usual en la crítica y análisis literario ha sido preguntarse por el significado del Faro: sabiduría, salvación, esperanza, libertad, redención, han sido algunas de las múltiples propuestas, ejemplifica Usain en su artículo «To the Lighthouse: End of Meaning» del año 2017 (p. 12). En ese contexto, y como anuncia nuestra hipótesis, proponemos que el Faro en sí no posee un significado en particular, es decir, carece de una función sígnica única, justamente por la complejidad de la semiosfera woolfiana en la que ella inserta dicho sustantivo; asimismo, reconocemos palimpsestos de tradiciones incluso clásicas (aun siendo Woolf una vanguardista del XX), tales como la imposibilidad de la mujer de ingresar al conocimiento, de estudiar, por ejemplo, que se aprecia en la marginalización de Lily Brusco por su soltería y profesión, y en la desgana intelectual de Mrs. Ramsay; otro palimpsesto clásico se devela en la objetivación femenina como medio de transacción útil donde se sacraliza su capacidad de engendrar o bien se soporta como un mal necesario para custodiar la herencia en un «matrimonio bien», donde evidentemente, solo heredan los hijos varones. Esto último lo podemos encontrar en el favoritismo de la madre por James, y su interés por casar a jovencita que se cruzara en su camino. Citando la novela, encontramos un claro ejemplo de la primera alusión en los pensamientos de Mrs. Ramsay:

They had reached the gap between the two clumps of red-hot pokers, and there was the Lighthouse
again, but she would not let herself look at it. Had she known that he was looking at her, she
thought, she would not have let herself sit there, thinking. She disliked anything that reminded her
that she had been seen sitting thinking. So she looked over her shoulder, at the town. The lights were
rippling and running as if they were drops of silver water held firm in a wind (p. 47, énfasis
propios).

Ahora bien, el personaje materno de esta novela no corresponde tampoco a un referente de persona interesada en aprender, eso lo apreciamos en los énfasis de la cita; empero parece interesante que Mrs. Ramsay no se permita siquiera contemplar aquella luz reveladora del Faro, y decida en cambio mirar las lucecitas fugaces del pueblo puesto que ser sorprendida pensando le parecía, a lo menos, un infortunio. En esa misma línea es posible incorporar la propuesta resolutiva de la autora; en vez de sopesar el desagrado de la opinión ajena en el propio proceso intelectual interno, se goza mejor de la divagación íntima en un espacio cómodo: una habitación propia. En palabras de Virginia Woolf, «la genialidad y la dignidad [son frutos de] la privacidad y el espacio. Ciertamente nuestras madres no nos proveyeron de nada comparable a todo eso» (Woolf, 2023, p. 41). Acá volvemos a retomar la relación entre Lily Briscoe y Mrs. Ramsay como símil entre Virginia y Julie Stephen aunque no se encuentran relacionadas con lazos familiares; la distancia cuasi insondable entre la señora y la artista, revela frustración de incomunicación generacional. No se pretende idealizar a la joven ni desprestigiar a la difunta madre; meramente se presenta un punto de interés considerando la altura de miras, adelantada a su época, de la autora de la novela. En ese ejemplo citado, el Faro podría representar la luz del conocimiento –una postura literalmente Ilustrada–; y Mariolina Ceriotti explica que en casos así, lamentablemente ella (la mujer) «renuncia a posicionarse como la otra, distinta del hombre, portadora de sus propios deseos y capaz de establecer con él una relación de reciprocidad» (p. 45), sino que se resigna, ya sea costumbre o presión social, a indagar en la propia interioridad. La cual, precisamente, le permitiría ingresar a la comprensión del otro por su natural complementariedad.

Para mostrar el meollo del asunto en palabras de la autora misma, se listará una serie de citas donde aparezca Lighthouse dentro de la novela en cuestión, en distintos contextos, mostrando a partir de ello que para cada uno la edificación que da título a la obra y al tercer capítulo, tiene diversas connotaciones de significado. Por ende, no es una divergencia ni una debilidad en los análisis que dan cuenta de interpretaciones distintas a la figura del Faro, sino que es consecuencia necesaria del estilo y perspectiva utilizados por la autora; quien, en su genialidad, dotó a sus personajes de una subjetividad tan rica y densa, que llega a dialogar interiormente con los lectores, transmitiendo, a su vez, su propia –la de los personajes– perspectiva de las cosas, en este caso, del ya casi mítico Faro. Temática que nos lleva al siguiente apartado.

Woolf y la renuncia a la perspectiva única
Es importante considerar que la prosa woolfiana es poética, de modo tal que la densidad simbólica y la sugerencia de sentidos está siempre muy presente. En ese contexto, es prácticamente inevitable preguntarse qué significa el Faro en la novela: ¿«To the Lighthouse»?, ¿«Al Faro»?, ¿«Hacia el Faro»? ¿Un camino, una meta, quizás? Una verdadera simbiosis con lo nombrado a través de las palabras. Esa multivocidad y multiplicidad de sentidos es posible de encontrar en la figura del Faro en To the Lighthouse, según pasamos a mostrar a continuación. Por un lado, la señora encantada con la vista –curiosa contraposición del personaje con la cita anterior–: «Mrs. Ramsay could not help exclaiming, ‘Oh, how beautiful!’ For the great plateful of blue water was before her; the hoary Lighthouse» (p. 8), por otro lado, Mr Ramsay «had lost his temper over the Lighthouse. He looked into the hedge, into its intricacy, its darkness». (p. 45). En el caso de Lily, vemos su personalidad vanguardista en su escozor ante las incapacidades de las mujeres según Mr. Tansley, donde mordazmente desvía el tema y comenta «do take me to the Lighthouse with you. I should so love it’. She was telling lies he could see. She was saying what she did not mean to annoy him, for some reason. She was laughing at him […] she didn’t want to go to the Lighthouse with him; she despised him» (p. 60). Ella utiliza el Faro como instrumento de sutil discordancia.

La aproximación con un sentido único, unívoco e inequívoco de las cosas es, por cierto, incompatible, y a lo menos incoherente con la intención poética de la autora. En ese sentido, cabría añadir que el estilo de Woolf hace gala del uso de pares polares como comenta Latham en Polarity, Pairs, Peers and Parallelisms (2021), y en esa clave puede también leerse el lugar de la luz como aquel que ilumina las zonas oscuras que cada uno lleva, que son distintas, íntimas y personales en todos nosotros. Recordemos que el término inglés –lighthouse– es mucho más descriptivo que el español –faro–. Un documento relevante para demostrar la hipótesis es la carta escrita por Woolf a su amigo Roger Fry:

No quise decir nada con El faro […] vi que todo tipo de sentimientos se acumularían en esto, pero me negué a pensar en ellos, y confié en que la gente lo convertiría en el depósito de sus propias emociones. No puedo manejar el simbolismo sino de esta manera vaga y generalizada. (citada por Goldman, 2006, p. 60, énfasis propio).

Para algunos representará belleza, para otros, hastío, pero nada es simplemente una sola cosa. Woolf explicita su interés por la interacción del lector, como lo muestra el enfatizado de la cita; ello quiere decir que otros faros también son posibles.

El presente ensayo propone que el Faro en la semiosfera woolfiana, carece de una función simbólica única y no tiene un significado en particular. Avala esta conclusión la perspectiva subjetiva de la autora, manifestada en su propia técnica literaria que hace uso del flujo de consciencia a través del monólogo interior; así como lo corrobora la declaración explícita de Woolf. Se añade a lo anterior la serie de citas de la novela To the Lighthouse, en que se alude al Faro, en contextos diversos y por voz de diferentes personajes, cada cual desde su particular perspectiva. Dado lo anterior, pareciera ser inevitable que existan, como de hecho lo es, interpretaciones distintas respecto del Faro. Ello sería consecuencia derivada del estilo y perspectiva utilizados por Virginia Woolf, quien, magistralmente, fue capaz de dar a sus personajes un mundo interior tan consistente y real, que permite al lector un verdadero diálogo e interacción con ellos, al punto que se nos comunican perspectivas diversas sobre la realidad y significación del referido Faro. Cada quien aporta su luz sobre las cosas.

NOTAS AL PIE DE PÁGINA

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[1] Woolf, 1927, p. 129.

[2] Siguiendo el modo de la autora y de la edición Cátedra en español que manejamos, hemos decidido utilizar el sustantivo con mayúsculas.

[3] Hipótesis, tal vez, evidente para un lector especializado; pero de muy provechoso interés para un lector medio, considerando ciertos comentarios contemporáneos sobre la novela que nos sorprendieron como al editor de Cátedra que explica la paradoja que se da actualmente donde «Virginia Woolf, y muy singularmente Al Faro, sirve para dos fines antagónicos […] quienes quieren llevar las cosas muy lejos, y sirve para quienes quieren que las cosas cambien solo un poco» (p.17).

BIBLIOGRAFÍA

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—Arriaga, M. I. (2014). «Virginia Woolf: una mirada feminista detrás de las palabras en Al Faro y Un cuarto propio». En: Anuario Facultad de Ciencias Humanas. Año XI, vol 11.
— Claussen Swan, A.M. (2024). «Narración y filosofía: Un contraste en la percepción del mundo en Virginia Woolf y Platón». Agradecidas señas. Journal of Literature, Culture & Critical Essays. Disponible en: https://agradecidassenas.com/narracion-y-filosofia-un-contraste-en-la-percepcion-del-mundo-en-virginia-woolf-y-platon/
— Genette, G. (1989). «PALIMPSESTOS La literatura en segundo grado». Fernández Prieto, C. Trad. Taurus. (Original publicado en 1962).
— Goldman, J. (2006). «The Cambridge Introduction to Virginia Woolf». Cambridge University Press.
— Latham, M. (2021). «Polarity, Pairs, Peers and Parallelisms». Virginia Woolf’s Afterlives. The Author as Character in Contemporary Fiction and Drama.
— Lee, H. (1996). «Virginia Woolf». Chatto and Windus, Londres.
— Lotman, I. M. (1996). «La semiosfera: Semiótica de la cultura y del texto». Navarro, D. Trad. Madrid: Cátedra.
— Routledge, Rundquist, E. (2019). «Estilo y consciencia en Al Faro de Virginia Woolf». En: English Studies in Latin America, Issue 17 (July).
— Usain, A. (2017). «To the Lighthouse: End of Meaning». En: Crossings, vol. 8.
— Woolf, V. (1927) To the Lighthouse. sine data. Disponible en: https://opentextbc.ca/englishliterature/wp-content/uploads/sites/27/2014/10/To-the-Lighthouse-Etext-Edited.pdf
.            — (2009). «Al Faro». López, D. Trad. Cátedra Letras Universales, Madrid.                                                                                                                    .                                (Original publicado en 1927).
.            — (2023) Moure, E. Moreno, M. Trad. (2023) «Un cuarto propio». Colección Core Curriculum: Literatura y Humanidades, Universidad .                         Adolfo Ibáñez. Santiago. (Original publicado en 19–).

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