Seis poemas de «El Péndulo de la Locura» y un inédito de Stephany Calderón

Stephany Calderón (1991) vino al mundo un 24 de agosto, aterrizando en la gris ciudad de Lima. Enredada en su metamorfosis, es licenciada en periodismo (Universidad Jaime Bausate y Meza) y en tropezarse mejor. Le gusta apreciar la belleza de lo invisible, la curiosidad y juegos de los niños, las rarezas únicas.

Trabajó en diversos medios de comunicación, tanto en prensa, radio, revistas y TV. En el 2022 culminó su segunda carrera: Dirección de cine y TV en la Escuela de cine y artes visuales de Lima (EPIC). También estudió Terapia de artes expresivas y se certificó como coach con Programación Neurolingüística Avanzada (PNL) en la Asociación Hispanoamericana de Programación Neurolingüística (AHPNL).

Uno de sus cortometrajes musicales ganó en la categoría mejor canción y mejor letra original en el Parai Music International Awards (India) en 2021. También logró ser considerada como semifinalista en el Couch Film Festival (Canadá) y seleccionada en los festivales internacionales de First Time Filmmaker (EE. UU), Make Art, not fear (Portugal), Berlin Indie Festival (Alemania), Byzarrya Film Festival (Portugal), 6th Music Film Festival (Estados Unidos) y el X World Short Film Festival (Italia).

En 2017 ganó una mención honrosa en el X Concurso «El Poeta Joven del Perú» por su poemario El Péndulo de la Locura, el cual publicó un año más tarde y del que provienen seis de los siete textos que compartimos a continuación (se recomienda que el poema «Luna» se lea desde una pantalla de ordenador por las características con que están dispuestos sus versos).


Cría cuervos

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                                                                        .Abre la mano de tu espíritu.
                                                                                         .El magnético dedo
                                        .En donde el anillo de la serenidad adolescente
                                           .Se posará cantando como el canario pródigo
                                                                                    .Largos años ausente.
                                                                                        .Vicente Huidobro
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¿Cuándo acabará el grito en vano en la casa de las quejas?
Si embravezco mi mar es porque la flor que sostenía en mis manos
se marchitó muy pronto y ya no pude reclamar revancha.
Porque la gente que más amé también estrujó mi corazón.
Porque regalé el todo de mi amor
y ni siquiera recibí un carbón para cocinarme algo
y consolar el brote de mis lágrimas.
Por qué fui siempre tierna de más, incluso cuando no era necesario.
Y tuve que pagar la multa de tanto sonreír para que otros
no lloraran tragándome
el secreto de mi silencioso miedo, tan acostumbrado.
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Amor y odio, profundos pozos perfectamente opuestos.
Esencialmente necesitados. Cíclicamente necesitados.
Cuando se ama mucho, se espera mucho.
¿Cuándo se ama mucho, se espera mucho?
Yo no quiero ser como ellas.
Las amo, pero persigo sueños incompresibles.
Seré quien quiero ser. Seré yo misma.
Sinvergüenzamente yo.
Sin invocar a la de antes, a la que abría heridas con su silencio y
adornaba su paisaje con amargo jardín.
La que se ocultaba y pintaba nostalgias en su asiento vacío
pretendiendo que el arrepentimiento ajeno y distante
traiga como convalidación de un malentendido
la reflexión de mi torcida voz sin cielo.
Ellas piensan que solo se trata de darle sonrisa a mis palabras
pero lo que yo siento es que no hay de donde agarrarme el alma que se sale
y cuyo reflejo es la redundancia en pedacitos de un garabato
que no tiene edad, ni sexo, ni tiempo.
Quebrantada por dentro y por fuera, ¡pero siempre resucito!
¡Ansío agitarme ferozmente en libertad!
Esta violencia tiene una explicación catárquica, y aquí te la recito.
Agitarme. Agitarme hasta que ningún arañazo de la palabra me aturda.
Alocarme. Alocarme, pero con sensatez ecológica.
Chapar a mi amor, mis libros, unas cuantas ropas y volar.
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Aquella chica Disney que me crío anda ocupada y de mal carácter.
En su proceso de retorno a la calma, me enseño la magia de la sorpresa
entre el son del grito y la histeria.
Cría cuervos. Mi madre no ha dejado de esperar.
Y aunque ya muchos le hemos dicho que su corazón descanse,
ella sigue esperando el sonido de la puerta con aroma a alegría contenida
a la bienvenida de la pieza que siempre dice que falta.
Cualquier pieza que sea,
                                              .siempre falta una para ella.
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Por eso grito ahora, para pedirle al cielo que pare la espera.
Para que venga la paz en el fondo de esta marea.
La culpa tiene la misma antigüedad que la primera manzana prohibida.
Esta multiplicada cadena de heridas heredadas
nos sostuvieron en brazos por muchos años mientras crecíamos.
Ahora lo entiendo, y pienso en mudarme a otro bosque con mis sueños y
mi intolerante soledad con alas cocidas.
Quiero alejarme de los reclamos y el careo petulante que enfatiza
y pincha el globo de mi ilusa chiquititud.
No necesito más sus gritos y sus correcciones
con etiqueta de «gente con experiencia»
que te da consejos «para tu bien».
El mejor consejo: no hagas caso a los consejos.
Mastica chicle y pon el oído en tu corazón:
El tambor de la intuición nunca ha de mentir.
Silencio entonces. ¡Ya regresé!
No más preguntas con supuestos que aterroricen
el loto de mi viaje interior y
hagan regurgitar mi anárquico atropello (o lo que queda de él)
ante la aburrida rectitud de lo moral.
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Por eso he esquivado hasta el tuétano las recomendaciones sin gracia.
Escondí el letrero que decía One way de la autopista.
Tomé un atajo, y me di cuenta que era el camino equivocado.
La sangre se desvió en un desvarío
y llegué al ombligo de mi suerte actual.
Regreso con la mochila rebozando de diplomas sobre heridas aprendidas
para cantar a mi más alto amor, ellas. A ellas cantaré:
A mi nido, a mi árbol, a todas las raíces de dónde vengo.
Canto en defensa de las vidas que resucitan
y acaricio las espinas de mi cuna.
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De El péndulo de la locura (2018)

Distraída abstracción que se pierde y respira

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                                                       .¿Del 1 al 10 qué tan distraído eres? Sí
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I
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Lo que pasa es que me olvido de estar conciente.
Me olvido de respirar.
Me olvido de recordarme.
Y cuando regreso me encuentro haciendo cualquier cosa
que a la niña de mi inconsciente se le antoje.
Por ejemplo: tatarear una canción bajito,
jalarme los pellejitos de los dedos,
o tocar, a modo de tambor ficticio, la melodía de fondo del micro.
Recuerdo que olvido, que el miedo, que el beso de mi muso.
Y qué pasaría si me dejara tocar más allá de lo que prometimos.
Me voy… Me voy con pana.
Me pierdo en las ventanas de mi reposo inacabable.
¿Acaso un oasis ante la tensión mantenida de la cordura
y la aprobación implícita asumida
de lo que es un comportamiento digno de contemplar?
Faking masks everywhere.
Miro a los lados para constatar si notaron mi ausencia instantánea.
Un encantamiento del inhalar frecuente, ¡frecuente!
¿Está bien caminar de esta forma? ¿Está bien respirar de esa forma?
¿Está bien reírme si me sonríen?
¿Cuál es el límite de un ademán malinterpretado y la coquetería indirecta?
¿Cuál es la diferencia entre una puta y un circo?
Pura tontería plastificada.
A mí me dijeron de niña, que las chicas no saludaban primero
con un beso a los chicos.
Y ese cucufato modal se quedó tatuado en mi mejilla
aunque no en mi actuar.
Vuelvo a la partida indefensa.
El parpadeo de los ojos testigos y
mi distraída abstracción me llevan hacia la nada (de la que ya me olvidé).
Juegan un yan-ken-po con mi atención plena.
Detalles sobreentendidos que no se pueden decir. ¡Ajá!
Yo vengo de ese mundo exiliado.
Vengo y me voy de ese mundo exiliado.
Mi distraída abstracción me lleva hacia la nada
donde otra vez recuerdo quién soy.
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II
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A quién van a entrevistar en ese trabajo?
¿Al cliqué de tus huecas muecas o al espejo interior de tus miedos?
¿A lo que llevas o lo que te hace falta y anhelas?
En este mundo en donde lo que no se ve no existe,
tal parece que poco sirve hablar del amor y su aferrada reconstrucción.
Mucho se silencia la cura, mucho se apunta a la enfermedad.
Muchos se ríen de la desdicha ajena. Pocos reconocen con compasión
los que les hace iguales a sus despreciados.
Del club de las llaves secretas que guardaron su silencio en las profundidades,
queda la cicatriz de una voz que ahora entiende a otras voces que aprendieron a callar.
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III
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Siempre fui más que lo que dejaba en el asiento del frente.
Más de lo que callé y lo que escuetamente dije entre dientes.
Perfecta en mi afable imperfección.
No necesito slogans, ni pantalones rotos para iluminar.
Exploradora de mundos contrarios,
lugares en donde crecí, donde abrí los ojos
al compás de la ruptura del cascarón de una verdad perseguida.
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De El péndulo de la locura (2018)

La noche, el silencio

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Porque vivo bajo el sol
y tengo murciélagos en el cuerpo.
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De noche le doy hogar a mis silencios.
De noche habla la sangre.
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El silencio es el espacio en el que despierto.
Y cuando no es suficiente,
y cuando la vida y su teatro se acaban,
empieza lo filudo.
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La poesía es el opio de las almas salidas.
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De El péndulo de la locura (2018)

Huir

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En Lima la respiración es un algodón de azúcar.
Mi piel se tuesta bajo el sol.
En Lima la gente está muy ocupada.
El aire es una estafa bajo el sol.
Los bostezos son más pronunciados y
los silencios, un estorbo que te retrasan para el Metropolitano.
Enséñame a huir de mí
                                           .o a encontrarme
Hacer realidad esta disimulada manera
de querer curarme el alma.
                  .Sombra de lo que fui
                                         .paso de lo que intento ser.
Y vuelvo a soñar que un maestro de Kung Fu
agarra mis chacras, anteriormente disociados,
y los regresa a su estado de armonía natural.
Soy todas las contradicciones al mismo tiempo.
Oh baby, my back is carrying two thousand stones.
Quiero que mi amigo secreto
me regale horas de sueño.
Es injusto, es injusto
que antes de llegar al pico de la montaña
me resbale y caiga a lo más insondable.
Y viene la mala hierba otra vez, y otra vez la tardanza.
Y siempre al borde
y nunca completo.
Y nunca es completo el tiempo
que tengo para rebobinar estas ideas
                  .para escribir.
Soy etérea. Mira como altero mi aura
por ser responsable.
                    .Y me pierdo entre la r y la s.
Y soy de carne, y soy libre
de ser condenada y soy libre
de elegir entre el azul o el negro.
Ay, ahora el rabo entre las piernas de la conciencia
con sabor a angustia por todo el contenido
que reciben mis células.
Solo puedo decirles perdón, perdón perdón.
Por favor, dile a mis células que es cierto,
que no me hagan caso al principio.
Que este amor si es verdadero.
Que esta vez sí estoy conforme con lo que digo.
Que muy pronto acabará la invocación que desalinea los latidos de mi vibra.
Que soy creyente y seguiré creyendo.
Por favor dile a mis células que las amo.
Que también me equivoco.
Que sé mucho gracias a que paro de equivocación en equivocación.
(De invocación en invocación)
Oh mi canción,
Mi desdichada y sangrienta canción.
No pretendo sino hablar de cómo he aprendido a curarme.
A jugarme la vida mientras hablo del terror.
Mientras la vida juega conmigo o
mientras aprendo cómo curarme en el camino
del perdón.
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De El péndulo de la locura (2018)

Denuncia interna y denuncia general

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                                                                                    .Jamás, señor ministro de salud,
                                                                                                  .fue la salud más mortal.
                                                                                                                    .César Vallejo
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Hay silencio en la sala de redacción. Nadie me ve.
Ellos no saben de mi existencia.
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Corrupción en la cúpula de los que deciden el destino del país.
Los verdaderos productores de las desgracias, aunque no queramos aceptarlo.
Formo parte de esa incoherencia productiva de doble filo al jaque.
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Yo permanezco encerrada y aprendo a adiestrar el péndulo,
entre las paredes en donde calmo mi vena palpitante
y el silencio sísmico dentro de mis nervios.
Algo que me ayude a borrar el pensamiento.
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Soy bombero, policía y periodista.
La gente que me llama por teléfono y yo, sobremorimos
en este mundo de burocracia y justicia aplastada.
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Miles de atropellos olvidados se acumulan
en la lista negra de los rechazados.
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Las peticiones de vida o muerte son tristemente ignoradas
por el señor calvo que come su pan con atún por la noche.
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Yo denuncio la imprudencia,
la voz silenciada de los invisibles,
a las autoridades hipócritas que venden muerte,
y que extirpan cura.
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Nos sentimos solitarios en este pedazo de cemento frío.
Otro caso se oxida en la bandeja de los desesperados
mientras el señor calvo vuelve a comer su pan con atún por la noche.
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De El péndulo de la locura (2018)

Luna

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                                                                                  .Luna
                                                                      .corona la
                                                     .noche. Aparición
                                     .tímida e imponente,
                           .ilumina perfecta gitana
                 .resplandeciente. Ella encandila
            .sobre mí unos encantamientos,
            .y extrae de mi mente los
            .pesados y huecos gusanos.
            .Y va cayendo y va cayendo
            .el mantra del sueño. El vuelo
            .discreto y silencioso del que
                  .no sabemos nunca quién es
                         .dueño. Y desapareces mágica.
                               .Después del poema. Antes
                                           .de mi último vuelo.
                                                    .Princesa indecisa.
                                                                       .No te lleves
                                                                                  .mi sueño.

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De El péndulo de la locura (2018)

Cuando la bella es bestia

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Cuando la bella es bestia,
O cuando la bella y la bestia son un mismo ser.
¿Cómo dirigirse? ¿Cómo digerir esta insólita incoherencia?
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Yo supe de ti
antes de que te volvieras un fantasma
y que te comieras el cerebro del mundo
para nada.
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Descontamíname el espíritu.
Porque es tan grande la proximidad de la ausencia
derivada de la búsqueda
y tan pequeña la piedra sobre la que contemplo
el paso de las corrientes.
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La conciencia trae problemas interesantes.
Despierta puentes que hay que cruzar
en medio de dos inestabilidades.
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Ya no sé qué horizonte mirar.
La sonrisa de mi mirada se tropezó.
Pero aún con temblor,
estoy a favor de la taquicardia cuando hay corazón.
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Inédito

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