Una muestra de «Habitar la forma» y varios inéditos de Zorian Ramírez Espinoza
Zorian Ramírez Espinoza (Caracas, 1996). Licenciado en artes mención música por la Universidad Arturo Michelena y contrabajista de la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas. Además, obtuvo un Diplomado en reflexión y creación poética por la Fundación La Poeteca de Caracas.
Ha participado en diversas antologías nacionales e internacionales. Es co-compilador del dossier de poesía joven venezolana Si el río abriese los ojos: Antología de la continuidad y editor asociado de la revista Círculo de poesía.
En 2022, publicó su trabajo de grado Las escuelas de contrabajo en Venezuela, reconstrucción evolutiva 1970-2003 (CIDES) y la plaquette Memoria derramada (Petalurgia). En la actualidad, coordina la colección de poesía «El alba ya no pudo negarme» de la Fundación Editorial Tuqueque con la que publicó este año el poemario Habitar la forma (2026). En julio de 2026 obtuvo el premio del VIII Concurso Anual de Poesía Lugar Común (Estados Unidos) con su libro inédito El miembro fantasma.
A continuación, compartimos cuatro textos de Habitar la forma (2026) y otros cuatro de Suicidas los instantes, proyecto que pertenece a su material todavía inédito.
Selección de textos de Habitar la forma
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El mundo intenta salir del espejo
romper la quietud del agua
Grita mi nombre
Pero no soy sino una noche perturbada
Por una luz errante
Desencarno
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Algo se borra
¿la piedra o el camino?
Deshabitado oigo al mundo que me espera
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Extraño conocido
desde el nacimiento
Extraño saber los motivos del encanto
donde nace el mar
descrito aquí por vez primera
Y aún más
Extraño motivo
del pretexto apenas vislumbrado
Corriente fuerza estremecida
del poeta aquí desconocido
Extraño que extraña es imposible
sopesar cuerpo materno en el patíbulo
del paraíso encontrado
que ahora es un desierto
Extrañamente
Cuántos los días y lugares
del mar-madre que se aferra
a la orilla de estas aguas
con ojos extranjeros
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Fracasas al tratar de convencerte
que no has sido tú
Pretendes escribir otra historia
Devorando el poema
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De Habitar la forma (Editorial Tuqueque, 2026)
Suicidas los instantes
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La enfermedad era
una palabra mal utilizada
inserta en una oración
que mi abuela muerta me enseñó
la cual repetí en voz baja
durante todas las noches de mis doce años
lo hice hasta enfermar secretamente
La carátula de los días me mantiene vivo desde entonces
vivo
como los que parten para siempre
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Tengo miedo de mis palabras
luego de invocar tantas veces
«muerte y lejanía»
hacerme su traductor dócil
albergar en mis entrañas
una serpiente
que pujaba por salir a la luz
Saqué mi lengua
quise extirparla
—dejé ciega a la serpiente—
Boa-boca salió
siete días después
lo hicieron sus crías
que anudaron sus cabezas y colas
Me ataron al universo
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La muerte está detrás de la oreja –dicen—. Es lo que suelo pensar cada vez que un escritor
me advierte que: «debo cuidarme de tratar-escribir ciertos temas». Pues considera que,
palabra es profecía. Entonces, escribo en el diario lo siguiente:
«Quiero ganarme el loto».
Cada año que pasa
no veo hacerse carne estas palabras
más sí aquellas que anuncian desgracias
Lengua Pandora
a la que manifiesto una muerte que oculta
un deseo vivir como nunca antes:
«no quiero sostenerme en el marco de la ventana
no quiero la buena lid
sino la savia».
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Suicidas los instantes
y muertos retornan
la última respiración
Canción trabada en la lengua
¿Quién fue el que no siendo prevalecía en la aurora?
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De Suicidas los instantes (Inédito)
