«El desarmadero» y otros cinco textos del primer poemario de Gonzalo Zurano

Gonzalo Zurano (Morón, 1984) Es periodista y escritor. En 2024 publicó el libro de poemas El desarmadero (Editorial Caburé).

Fue finalista del Gran Premio de Literatura Provincia 2024, donde obtuvo una mención con el relato «La casa de los vascos». También fue finalista del Concurso Internacional de Poesía Tras las huellas de Cortázar, donde obtuvo una mención.

Dicta talleres literarios en el conurbano bonaerense y colabora con distintos medios alternativos de comunicación, donde desarrolla su actividad literaria y periodística.

A continuación, compartimos seis poemas que componen El desarmadero (2024) del poeta argentino Gonzalo Zurano.


Medallas de guerra (perdida)

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Alguien arrastra muebles en el piso de arriba.
Nosotros miramos una serie
de escenas oscuras y silenciosas,
mientras el perro se sacude en el sillón.
Batallas
en una inconciencia inocente.
La luz tenue del velador
se refleja a veces en la pantalla,
el ruido del ascensor
nos hace percibir el afuera.
Todo lo planeado pierde sentido
cuando la secuencia se pausa,
justo para recordarnos
que arriba no vive nadie
que hacia abajo no hay nada.
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De El desarmadero (Editorial Caburé, 2024)

Invitación

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Cerrar las puertas,
cortar los cables
impredecibles del pasado.
Como una gran máquina
que asfalta el camino
transitar un encierro dulce,
sin objetivos
ni ecos de batallas
bravas.
Ventanas tapiadas, trapos
sobre las rejillas,
los ojos de la costumbre.
Habrá entonces una hendija
y por ahí, filtrándose
una delgada luz.
A ella
nos encomendaremos
y a nada más.
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De El desarmadero (Editorial Caburé, 2024)

Cinco perros y una escopeta

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Decidí juntar mis cosas y trasladarme al suroeste
atravesando rutas desiertas
con parajes de gente amable,
hasta cierto punto.
Quizá de esa manera
lograría desconcertar a mis problemas,
extinguirlos por completo.

Llevé algunos libros y mis mejores camisas.
Una vez instalado,
mantuve a raya los recuerdos.
Como los invasores necios,
quemé mi auto y mis documentos.

Me hice de una vieja escopeta
y cinco perros fieles,
de mirada tranquila y opiniones sensatas.

Algunas noches, antes de dormir
me gusta apagar el fuego y quedarme inmóvil
viendo como la niebla
se traga aquella vida.
Una que estuvo a punto
de ser la mía.
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De El desarmadero (Editorial Caburé, 2024)

Llanura

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Patea una piedra
por la calle todavía húmeda.
Trata de mantenerla en su trayecto,
un viaje más o menos recto hacía algún lugar.
La piedra frena y lo espera
con la decisión que sólo puede tener
una piedra.
Piensa en las cosas que se alejan,
el calor de los cuerpos en una mañana perdida
hace años,
conversaciones en voz baja en un balcón de madrugada,
una botella de vino a medio tomar.
Patea la piedra, que se mueve sin quejas
como si lo fuera escuchando.
Él se dice para sus adentros que algunas cosas vuelven.
Ella se detiene un momento
bajo la sombra del cordón.
Una charla sin idioma
en el silencio de la siesta.
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De El desarmadero (Editorial Caburé, 2024)

Una tarde de sábado

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Dejamos las bicis
apoyadas en el cordón
con la velocidad y la pericia
que el tiempo pondrá
luego
para otros asuntos.
Usamos el portón como escalón y
nos sentamos en la pared.
Desde ahí el barrio
parece más chico.
Somos como un par de satélites
registrando la cuadra.
Hablamos del futuro.
Queremos ser futbolistas, claro,
pero también inventores
o arqueólogos.
Es una tarde de sábado,
mi vieja tira agua y barre la vereda.
Raspa las baldosas
y las mira
como quien busca
una explicación.
Luego de un rato me dice que entre
a bañarme
porque vienen visitas.
Bajo de la pared, agarro la bici
y cruzo la calle
sin prestar atención,
mientras se apaga el reflejo del sol
en el asfalto.
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De El desarmadero (Editorial Caburé, 2024)

El desarmadero

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Vuelvo al desarmadero
y me hago un té.
Observo los artilugios sin usar
que se echan a perder, mientras esperan
las señales del futuro.
Desde el balcón se escuchan voces
atravesando el vacío,
un pulmón inadvertido
por el desarrollo urbano.
Pienso con desorden
en los trabajos,
el amor perdido,
mi niñez,
los daños colaterales del sueño.
Los especialistas dicen lo suyo
y sin embargo hay algo que no se deja ver,
que lastima en silencio.
Como si de pronto cedieran
los diques,
como si los fantasmas decidieran
contarnos todo
al oído.
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De El desarmadero (Editorial Caburé, 2024)
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