Ángeles Mora: «Mira también la noche»

Ángeles Mora (Rute – Córdoba, 1952) es presidenta de la Asociación de Mujer y Literatura Verso libre. Es licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de Granada y miembro de la Academia de Buenas Letras de Granada. Ha sido profesora de Lengua y Literatura Española en el Centro de Lenguas Modernas de la Universidad granadina.

Su producción poética comienza en 1982 con Pensando que el camino iba derecho. En 1985 publicó La canción del olvido y en 1989 gana el Premio Rafael Alberti con La guerra de los treinta años (1990). Ángeles Mora continuó consagrándose con La dama errante (1990) y tras seis años sin publicar versos saca Cámara subjetiva (1996). En el año 2000 publica Caligrafías de ayer, y ese mismo año gana el Premio Ciudad de Melilla con Contradicciones, pájaros. Esta obra será traducida al italiano como Contraddizioni, uccelli. En 2008 publica Bajo la alfombra. Parte de su producción poética se ha recogido en las antologías personales Antología poética (1982-1995) en 1995 y ¿Las mujeres son mágicas? en el año 2000. Este año ha obtenido el Premio Nacional de la Crítica por su obra Ficciones para una autobiografía.

Ángeles Mora es antologada también en el libro Humanismo Solidario con los poemas «Variaciones sobre Wordsworth y Auden» y «Mira también la noche», poema que aquí recogemos.


Mira también la noche

Y corren tiempos oscuros

Berttolt Brecht

Un día más
para poder mezclarnos
de nuevo en la batalla de la vida.
Sin rendirnos siquiera a la evidencia
de este desierto
que a plena luz responde por nosotros.

Sin esperar milagros extendí mi cintura
al fondo de tus pasos para un largo viaje,
sabiendo que la tierra nada tiene previsto.

Los caminos terminan
y otros caminos nacen.
Crucemos puertas,
tengamos hambre, sed.
Ríos turbios se acercan, mares.

Siempre tu mano supo deshacer
el lazo más tenaz de mi tristeza.
Frente a tu cada muerte y mi cansancio,
Frente a la destrucción de tantos sueños,
inventemos de nuevo las palabras,
otras palabras nuestras,
borrosas como el día que despierta,
inciertas
como cada alegría y su derrota.

Palabras
para decir ahora, que pronuncien mañana.

Ya no hay campos de honor que laven las ofensas,
sólo la infamia riega los campos de la muerte,
la sal sobre la nieve.

Vuelan a ras de tierra los pájaros y el alma
y la sombra aparece como un manto violeta
en tus ojos brillantes.
En ellos aprendí el arte de otra guerra:
guerra de resistencia,
de distancias.

Hemos vivido mucho y comprendido mucho.
Y aunque la historia finja pisar como un zapato
que ignorara sus suelas, ¿nadie escucha su ruido?
Sin esperar milagros, ligeros de equipaje,
pues perdimos los trenes y los años,
sólo un rumos lejano nos acerca
hasta el lugar sin nombre que llamamos futuro.

Con luz de ayer
hoy guiñan las estrellas.
En los tiempos oscuros
habla
de los tiempos oscuros.

Ese es el desafío:
mira también la noche
cara a cara.

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