«Sognare», más cinco poemas de Emilio Paz

Emilio Paz (Lima, 1990) es profesor de Filosofía y Religión, egresado de la Universidad Católica Sedes Sapientiae.

Tiene publicados los libros Septiembre en el silencio (Club de lectura poética, 2016), Laberinto de versos (La Tortuga Ecuestre, N°394, 2018), La balada de los desterrados (Ángeles del Papel Editores, 2019) y recientemente en Chile la antología digital Mar profundo (2020) y el próximo año se editará en el mismo formato en España Frutos del Tiféret (Abismos del suroeste Ediciones).

Además, Emilio Paz ha sido compilador de las siguientes antologías internacionales: Discursos estéticos (Liberoamérica, Argentina, 2019); Mitología del río (Liberoamérica, Argentina, 2020); In canto, edición bilingüe italiano—español (Edizione Kolibris, Italia, 2020). Adicionalmente, se encuentra trabajando en unos libros de poesía y cuento que saldrán publicados en Chile, Bulgaria e Italia el próximo año.

Posee trabajos publicados en diversos medios de Perú, México, Chile, España, Venezuela, Estados Unidos, Argentina, India, Ecuador, Rumanía, Costa Rica, Suecia, Alemania, Italia, Cuba, Uzbekistán, Bulgaria, Francia, China, Grecia, Bangladés, Macedonia del Norte, República Checa, Colombia, El Salvador, Serbia, Guatemala. Por lo tanto, su trabajo poético ha sido traducido al rumano, francés, griego, chino, checo, macedonio, italiano, búlgaro, uzbeko, inglés y tamil (algunas de estas traducciones pueden revisarse ingresando en el respectivo enlace del idioma). Destacándose en las antologías Atunis Galaxy (Atunis, Bélgica, 2020), Nueva Poesía Social (Bulgaria, 2020), Festival Internacional de poesía Karamanov (Macedonia del Norte, 2020), Pájaros Errantes (Chile, 2020), Abril en los árboles (Ángeles del Papel, Perú, 2018) y las publicaciones Hecatepoesía (Grecia, 2020), Quimera (Costa Rica, 2020), Guardarraya (España, 2018), Latino book review (Estados Unidos, 2019), Cuenta Artes (2018 y 2020), entre otras donde sus poemas y cuentos han sido publicados.

Asimismo, ha participado en los festivales de poesía Pájaros Errantes (Chile, 2020), Enero en la Palabra (Cuzco, Perú, 2017), Primavera Poética (2017, 2019), Karamanov (Macedonia del Norte, 2020), Las batallas del desierto (Ica, Perú, 2017).

Ha ganado el «Mes de las Letras» (abril, 2017) de la Fundación Marco Antonio Corcuera y el IX Concurso internacional de poesía y cuento Perú 2019 organizado por la revista El Parnaso del Nuevo Mundo. Ha participado de diversos recitales poéticos. Actualmente se dedica a la investigación en el campo de las humanidades, buscando establecer la relación entre educación, estética y poesía para fomentar un cambio en los paradigmas educativos peruanos desde una experiencia de encuentro, estética y poética.

De igual manera, ha compilado diversas antologías internacionales difundiendo, especialmente, las tradiciones poéticas peruanas en las columnas permanentes «La arquitectura de la palabra» en la revista Liberoamérica de Argentina e «Hijos de la Yacumama» en la revista Cardenal de México. Actualmente dirige la revista peruana de artes y cultura Kametsa, además de los recitales benéficos Las voces del colibrí.

Los seis poemas de Paz que ponemos a vuestra disposición están recopilados en la Antología Mar profundo (2020), que reúne sus anteriores libros, poemas recogidos en revistas y textos inéditos.

Quizá el hombre piensa como ave.

Quizá el hombre
…….vuela
…….planea
…….domina
…….escapa
…….persigue
…….enternece
pero igual muere.

Y el ave muere
como mueren los peces,
como mueren las plantas,
como muere un niño dentro del útero,
como muere un anciano en una sala vacía
que parece un útero de ave:
…….húmedo
…….callado
…….triste
…….secreto.

¿Qué nos diferencia del ave?

…….¿Las manos?
…….¿Los pies?
…….¿Los dientes por pico?

Quizá el hombre piense como ave
y quiera tocar el sol,
quizá el hombre quiera ser un ave
para no ser cómo Ícaro.

Pero el hombre jamás podrá ser un ave,
el ave no posee límites geográficos
…….ni nacionalidades
…….ni religiones
…….ni congregaciones
…….ni partidos políticos

El ave, solo es ave y morirá siendo ave.

El hombre, es hombre y morirá
…….siendo el hijo desterrado de Eva

Eva, posiblemente, algún día será avE.

(De Diáspora, 2018—2020)

María Emilia Cornejo, guardas mi nombre en femenino,
pero yo soy olvido / tú eres luz.
¿Quién soy para compararme contigo?
Soy una rapsodia mal escrita / un plato de lentejas rechazado
por la alta cultura limeña.

María Emilia Cornejo, anónima del bel canto,
canto villano como el de la poeta de Barranco,
pero tú eres distinta, como distinto es el olvido
que elige a cada poeta

Aquí yace el mar que mirabas, el fardo funerario que encierra
a aquellos que te señalaron y te quitaron el listón dorado,
pero tú no querías eso, no querías eso,
no querías eso sobre todas las sangres que Arguedas
siempre menciona entre sus letras muertas.

Yo no soy tú, soy el mal canto de Judas,
el disco rayado de Tomás que cae de incrédulo
y que sigue buscando a Dios entre las esquinas de Quilca con Camaná.
Porque mi destino quizá no sea el lago eterno
donde los cisnes ya no necesitan del vuelo
si basta con mirarse, amorosamente, en el reflejo de las aguas azules
que esconden a millones de soldados caídos
que lucharon en nombre de Dios / del amor / de la poesía

María Emilia Cornejo, guardas mi nombre en femenino,
pero yo soy olvido / tú eres luz / tú eres eternidad / yo soy fugaz.

(De Diáspora, 2018—2020)

La carretera Panamericana recorre todo territorio americano,
pero en cada punto se solicita algún documento:
visa, pasaporte, documento de identidad, billete de cien dólares.

Todo es válido con tal de cruzar la frontera
y poder escribir en las crónicas sobre ruedas.

Pero uno no tiene idea de qué tan difícil es el recorrer
los miles de kilómetros que separan
a la esclavitud de la libertad.

Si nos ponemos a pensar / reflexionar / indagar
encontraremos que los pueblos no conocen sobre fronteras,
no necesitan armar tratados limítrofes
ni aplicar protocolos de estado, solo desean intercambiar sus productos
y que estos les regalen los diez centavos para la cena.

Sin embargo, nuestros gobiernos solicitan más y más documentos,
más y más dinero / más y más sudor del cuerpo,
porque tiene un alto costo separarse de sus muertos
y no poder obtener más votos para el Congreso.

Entonces comenzaremos a redescubrir el camino de la redención
mientras imploramos a nuestros muertos que nos oigan
y nos permitan alcanzar las puertas del cielo,
para que podamos obtener un último descanso.

Aunque Dios no quiera.

(De Diáspora, 2018—2020)

Querido escritor, si tiene deseos de grandeza
no escriba poesía,
no gaste la vida de los árboles
en aquellas hojas que guarden sus letras.
Evite la deforestación
y regale algo de esperanza al mundo.
No, no escriba sobre usted
si es un hombre que guarda el pudor,
porque los poetas no saben de pudor
y para ellos, lo privado es público
y lo íntimo se muestra en el estante
donde se oferta la vida.
Evite escribir poemas,
mejor beba una taza de café
y escuche las canciones de Queen.
Regálese la oportunidad de ser feliz
y no se condene a la desdicha de la escritura,
de los comentarios de la crítica,
de ser adicto a las reacciones líquidas de la red,
a ser un animal encerrado en algún premio
o ser una herramienta de estudio en el colegio.
Evítese ser un maniquí donde cuelguen letras
e ideas de tantos niños
que renunciaron a ser astronautas
y lo único que les queda es ser poetas.
Por favor, evítese la angustia,
no siga la epístola de Scorza
y descanse jugando con su perro y su gato,
echados en el sofá
mirando alguna serie de Netflix.
Evítese la fatiga,
el rumor incesante,
las miradas acusadoras,
los dedos que señalan la herida,
la materia que pulula de las bocas
de los agrios críticos literarios,
de asesinar árboles para fabricar más hojas
para sus libros que están en la imprenta.
Porque escribir hará que se olvide
de alimentar a sus mascotas,
de la taza de café sobre la mesa,
de saludar a sus familiares en sus cumpleaños,
de visitar a su amigo en la cárcel,
de darle un beso diario a su pareja.
Evite el martirio y la fatiga,
deje de escribir y no exponga su vida.
Porque de la poesía el hombre no come,
porque de la poesía el hombre no muere.
Porque por la poesía uno se hace eterno,
pero debe ofrecer algo a cambio
y todo lo que el poeta ofrece
es su vida que se agota poco a poco.

(De Diáspora, 2018—2020)

Las mariposas sobrevuelan las flores,
las copas de los árboles,
los grandes valles,
los edificios azules,
la huella de los cadáveres.

Las mariposas sobrevuelan los deseos de los niños,
las preguntas de los fieles

¿No será Dios observándonos
en la figura de cada mariposa?

(De La balada de los desterrados, 2019)

Pinocho no era de madera,
era de sueños.

Su nombre estaba escrito
sobre arena,
sobre hierro fundido.

Paradójico.

Pinocho era un sueño
de un hombre
que estaba muriendo.

(De Laberinto de versos, 2018)

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