« Insomnio », Dámaso Alonso

«Insomnio» pertenece al libro Hijos de la ira, del poeta madrileño Dámaso Alonso. Cuando Dámaso Alonso publicó Hijos de la ira en 1944 llevaba veinte años sin publicar poesía y este poemario resultaba ser un claro distanciamiento de la poesía que sus congéneres estaban llevando a cabo en la posguerra, una poesía conformista, centrada en las formas y en la búsqueda de la esencia poética, en muchos casos con una poesía religiosa, muy predominante en este momento. Dámaso Alonso vuelve al panorama poético, por tanto, con una obra inconformista, innovadora y también subversiva por la forma en que trata los temas del poemario, como la muerte o la soledad. En este poema vamos a ver cómo prescinde de los moldes clásicos y utiliza un registro cotidiano, inusual en la poesía en ese momento, pero no se olvida nunca del ritmo, el cual está muy elaborado a lo largo de toda la obra.

«Insomnio», poema que abre la obra y que nos agarra e introduce en él, es una protesta a Dios, la voz de un cadáver que se pudre en la vida junto a un mar de cadáveres, los de Madrid y los del mundo, que se van descomponiendo con el pasar del tiempo. La composición gira, pues, en torno a la vida y la muerte, fusionándose, asimilándose y conformando ambas una sola cosa: la vida como muerte, y el tiempo marcando su podredumbre.


Insomnio

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este inicio en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como un perro enfurecido, fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día, las tristes azucenas letales de tus noches?

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