Cuatro textos de «La caricia del fantasma» y tres inéditos de Oriol Alonso Cano

Oriol Alonso Cano (Martorell, 1984), es licenciado y doctor en Filosofía, así como también obtuvo el grado en Psicología. Se desempeña como profesor en diversas universidades (Universidad de Barcelona, Universitat Oberta de Catalunya), paralelamente ha realizado múltiples estudios y trabajos de investigación que han sido publicados en revistas tanto españolas como internacionales especializadas de Filosofía, Bellas Artes, Sociología, Psicología, Antropología o Medicina.

Es escritor y articulista en varios medios de comunicación como Zenda, El Periódico, Rebelión, Culturamas, El vuelo de la Lechuza, El Plural, Tacte Barcelona, entre otros. Asimismo, forma parte de diversos proyectos culturales. Es autor de los ensayos Encarnaciones del capitalismo (Carena, 2014), Sociedad débil (EUF, 2015) y Experiencia de ausencia (Anthropos, 2015), así como también fue coordinador y autor de Archipiélago. Retrato polifónico de Rafael Argullol (Ediciones del Subsuelo, 2015). Su primer poemario fue La caricia del fantasma (Cuadernos del Laberinto, 2018) en el que concibe la escritura como una forma de acariciar la ausencia. Algunos de sus poemas han sido publicados y recitados en diversos espacios culturales. Tiene en preparación su segundo poemario que al momento lleva el título provisional de Clinamen.


Mirada(s) sin correspondencia

Fantasma, ¿por qué sigues ahí?
acosando con tu aliento,
después de tanto tiempo de sepultura.

¿Por qué permaneces detrás de cada palabra
que escupe mi boca?,
¿por qué te escondes en las aristas
de cada pensamiento que alumbro
con dificultad?

¿Por qué me asedias, espectro,
si la muerte salió en nuestro beneficio,
y el posterior exorcismo te condujo, al fin,
al descanso placentero?

Pero vives inmune combatiendo
toda alianza que amenaza tu existencia,
saliendo indemne a todo conjuro
que ataca tu espectralidad.

Siento que me miras,
sin ver cómo lo haces,
cómo enfocas con tus ojos a mi rostro,
cómo exploras con tu mirada,
el terror que me genera tu compañía.

Y yo, mientras tanto,
agonizo porque no puedo soportar
el no poder devolverte la mirada.

De La caricia del fantasma  (2018)

Ceguera

Mis dedos recorren los salientes de tus costillas,
con la incertidumbre del visitante,
que salta por las dunas del desierto
de un planeta acabado de descubrir.

Miro a tus ojos mientras pinzo con mis dedos,
la vértebra que te sobresale,
al llegar a las carnes de tu estómago.
Pero tú desoyes la fuerza de la mirada,
bajas la vista para someter tus ojos
al imperio del subsuelo.

Sientes lo imposible que se cruza entre nuestros ojos
notas como tu cuerpo reacciona,
como tus venas se inflan,
cómo tu sangre acelera su curso,
como el vello se alza de la madriguera del organismo.

Pero tus ojos sólo ven lo imposible,
ciegos a los sentimientos y sensaciones
que nacen y mueren únicamente,
para el goce de tu cuerpo.

De La caricia del fantasma  (2018)

Muerte del neonato

El monstruo concebido por la ira
se revuelve en las entrañas maternas
y se alimenta de los desechos
que le proporciona su protectora.
A la espera del exilio,
aguarda ser arrojado a la crueldad del cosmos.

Mientras tanto, vive en la placidez
del hogar materno
luchando contra la posibilidad
de salir al infierno.
Anhela permanecer eternamente
en el calor de la placenta.

Hasta que el rayo mundanal
le alcanza irrevocablemente,
reclamando pagar sus tributos
con la irrupción de su frágil existencia.

La acogedora cueva se desmorona,
el torrente de vida
se esparce por la nada
y el monstruo decide ahorcarse
antes de ver con sus ciegos ojos
la calamidad de la devastación.

De La caricia del fantasma  (2018)

Amor furtivo

El lecho sostiene a los amantes,
y las mantas cubren la infamia
de un deseo desterrado
al continente de la indiferencia.

Abrazados y arrepentidos
enlazando continuamente su respiración,
sienten que la angustia entra en escena,
anunciando lo Inevitable.

En los rincones del dolor,
el abrazo se torna en impostura,
y la gelidez se apodera de unos cuerpos,
que se transforman sigilosamente en cadáveres.

Agonizantes, sueñan con la verdad,
y rezan desde su inconsciencia
para que la pesadilla
se manifieste en la realidad.

De La caricia del fantasma  (2018)

Renuncia

¿Qué diablos hacías ahí,
en medio de tanta locura,
e insertada en esa orgía
de confusión?

Pero los ángeles te rodeaban,
en ese aquelarre celestial,
y aplacaban el desconcierto
que nos corroía a todos.

Todavía escucho la estridencia,
todavía me deslumbran las alas doradas,
mientras contemplo la fotografía
que me anuncia tu sonrisa.

De Clinamen  (Libro inédito)

Grietas de la conciencia

…………………………No quería decírselo a nadie
……………debía permanecer en mí, parcelado en mi vientre
………..recluido en mis vísceras como el hijo que nunca tendré.
……Quería sentirte sólo para mí, propiedad exclusiva de mis células
…….engrasando un placer egoísta sólo reconocible para mis átomos,
…………sí, ahí donde sólo existe una masa que se pudre día a día,
…………….carne que se deshilacha como lo hacen los instantes
de una fertilidad que huye hacia las grietas que anuncian lo innombrable.
………………..Te vi trepar por la pared, dejando tras de ti algo,
………………como un hilo de humedad, un reguero de excreción
……….un diminuto rastro de segregación tuya marcando una ruta fija.
Subías, sólo subías, trazando con tus restos un mapa que conducía hacia arriba,
…………al cielo, al firmamento, al cénit, sólo tú conocías tu destino.
No me resistí a hablarte, mientras tú proseguías pintando la pared con tus restos,
………….no te pedí nada a cambio, sabiendo que mi voz se perdería
……………….en alguno de los estratos de tu caparazón violáceo,
…………un código indescifrable para alguien que se dirige al infinito.
……………………Te di mi secreto, como si fueses mi confesor,
….en lugar de matarte como lo hubiese hecho la mayoría de mis semejantes,
…………………sacerdote excomulgado de cualquier conciliábulo,
…………………….andando y andando a través de tus patitas,
………..dibujando con tus flujos el camino hacia lo que no tiene límites,
………….cómplice ahora de lo inconfesable que agrieta mi conciencia.

 Inédito  

Alarido

…………………Todavía percibo el eco de la melodía
aquella que creaste en la víspera de la noche sagrada y sangrienta
….cuando nuestras palabras pesaban más que nuestros cuerpos.
………………Es un canto oscuro, remoto, casi atávico
un silbido agudo y lacerante, donde la letra se camufla con el rumor,
y el ritmo se pierde en la anarquía de una melodía danzarina y sin rumbo.
………..Todavía siento como todos perdíamos la gravidez,
sepultados por las ondas invisibles que transportaban, en sus agujeros,
………sonidos incomprensibles, frecuencias de otro mundo.
……….Y ya dotados del vacío, iniciados en la invisibilidad
……….huimos del fuego abisal que crepita en lo originario,
acurrucándonos en los rincones de lo prístino, asustados, carcomidos
……………..por la sencillez de tu voz, prodigiosa voz,
que cantaba el desastre sólo presente en la cripta de tu alma.

 Inédito  

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