Balas y baladas de Billy The Kid
Escribe | Francisco Javier Jiménez Bautista
Editorial: Valparaíso Ediciones (2024)
N° de páginas: 96
ISBN: 978-84-10073-65-4
Autor: Flores H. Machuca
Idioma original: castellano
Forajidos, amor, memorias, poesía y muerte, todo ello cabe en un poemario intenso que protagonizan Billy El Niño y Black Bart poet, dos bandidos del far west que ocupan el lugar central del libro de poemas LOVESONG–by Billy The Kid (Valparaíso Ediciones, 2024) del mexicano Flores H. Machuca (Nezahualcóyotl, 1993). No se puede decir que sean los protagonistas, aunque su presencia es fundamental en los poemas. Billy the Kid es un amante que habla en primera persona; sin embargo, Black Bart tiene más de narración, de excusa para hablar de la vida con un verbo libre de ataduras. No sucede como en la antigüedad cuando encontramos a Lesbia o Cintia en los poemas, en este poemario es el amante el que busca una identidad fingida ocultándose en la imagen del forajido. No es una recreación de la leyenda de los bandidos sino una reimaginación, como se aclara en la nota inicial del libro. Cada uno de ellos es la figura central de su sección: la primera Billy el Niño, la segunda Black Bart.
«LOVESONG–by Billy The Kid», la sección primera, también puede leerse como un poemario renacentista que presentaban momentos de un drama amoroso: el tormento del enamorado, el acercamiento de la amada, la naturaleza espectadora y facilitadora del amor, en fin, un proceso amoroso no siempre feliz. Hay en el libro deseo y desamor, una declaración de un amor infinito, pasión y referencias a la propia labor de escribir. Casi al final de la sección aparece el largo poema «LOVESONG»–by Billy the Kid (titulado casi igual que la sección y el libro), en el que el forajido recuerda sus amores, sin ninguna pretensión histórica sino literaria. Cierra la sección un soneto del granjero que se declaró el verdadero bandido, acrecentando la leyenda de que el fugitivo no había muerto.
Los sonetos abren, dividen y cierran esta primera sección, los poemas intermedios y el poema de Billy the Kid no se amoldan a un patrón métrico regular, aunque predominan los heptasílabos y los endecasílabos, metros renacentistas sin duda. A pesar de esta apariencia de verso clásico, otras marcas tipográficas y la inclusión de anglicismos dan al libro un aire innovador: la cursiva resalta palabras y expresiones, se introducen neologismos –locoenamorado– y palabras en inglés fácilmente reconocibles –Wanted, far western, saloon–. No está ajeno el autor a la sentencia: «el amor, cuando es cobarde, / se incinera, aunque no arde». Es decir, deja para el soneto los sentimientos y para la rima libre los hechos, casi podríamos decir que el argumento. «LOVESONG»–by Billy the Kid, el poema que da título al libro, es una balada en la que el bandido se desnuda y abre su corazón al mundo como si de una declaración de amor fuera. Aparecen las amantes, Paulinita, Celsa, Luna y Abrana como novias musas. El poema es la memoria del ajusticiado, un repaso vital, fragmentario y selectivo. La sección se cierra con el soneto del granjero, como si fuera un ajuste de cuentas con la vida, desde el anonimato.
En la segunda parte del libro el bandido poeta, Black Bart, toma el relevo de Billy. El libro se hace más experimental y deja espacio para asuntos como la propia creación poética o su relación con otras expresiones artísticas. Los eternos temas del amor, la muerte, la memoria y el olvido se forjan en expresiones y ritmos mucho más atrevidos. El protagonista es un bandolero poeta que tiene alma de vate vanguardista, no respeta ni metros ni normas idiomáticas. La sección se abre con un «Por prólogo» en el que ya anuncia que la poesía como tema va a ser abordada en la sección.
El propio autor nos advierte en sendas notas de los motivos de la elección de los bandoleros. En este caso es «un canto general a la vida, al tiempo, a la muerte, al amor, la libertad y al delirio de la escritura». Elige estos bandoleros más por la leyenda y el romanticismo que por su propia personalidad. Curiosamente Black Bart es también un pseudónimo de Charles Earl Bowles, lo que añade mayor complejidad en los personajes interpuestos. Entre el prólogo y el epílogo se suceden dos «claroscuros» sobre la vida y la muerte.
El claroscuro comienza con la fórmula del cuento tradicional e introduce al pistolero por el lado del alma: There was a lost soul of a poet… No se pierde en ningún caso el aire de cuento, de leyenda, pero sin atenerse a un guion o a una fórmula. Y el verso se rompe, unas veces por la disposición tipográfica, otras porque es prosa. La imagen del tren sirve de vaivén continuo y de ritmo trepidante: «él RECUERDA / la memoria que es la otra rosa, / la remota sinfonía que explota, / la antesala con revistas, / un resplandor del resguardo, / pues afuera pasa la vida haciendo tronar su ala rota, / pues afuera, al frente fijo, su mirar de dura roca…». El tren como trasunto del far west que trae y lleva, que habla, imagen y recuerdo de las películas de indios y vaqueros en una frontera siempre cambiante. Segismundo introduce los soliloquios existenciales: «¡Vida es sueño devorándose solo!» y «la juventud fue el cisne que duró un eclipse». En la muerte de Black Bart se canta el brindis de Teseo y Ariadna, ahora antihéroes. La desmitificación llega desde la música popular con el verso «In-a-gadda sin Edén», que hace referencia al legendario disco de Iron Butterfly titulado In-A-Gadda-Da-Vida (1968). En la composición del grupo musical ya se advierte una confusión entre «In the Garden of Edén» y «In A Gadda Da Vida», Machuca recupera un Edén, pero negado. Todo el libro, especialmente la parte de Black Bart es un juego de identidades interpuestas y sentencias como la de que «hay un tren más rápido que el recuerdo: / es el tren del olvido, / hay un tren más rápido que el olvido, / es el tren del tiempo…».
Bajo un aire de romanticismo, ambas partes del libro encierran una reflexión de la identidad. Del legendario oeste volvemos a un presente que nos atañe a todos, con una propuesta rupturista en cuanto al lenguaje, pero bien anclada en la existencia humana y sus preocupaciones, de alguna manera interroga al lector: ¿crees que eres quién eres?

