Cuatro poemas de Fernando de las Heras

Fernando de las Heras (Badajoz, 1981) es Licenciado en Filología Hispánica (Universidad de Extremadura). Ha vivido en Lisboa y en Lieja, donde continuó sus estudios.
Dirigió la revista Luar en 2004. Ha ganado algunos premios de poesía con las plaquettes La Luz indecible y Oporto velado. Algunos de sus poemas se han publicado en revistas culturales, como la lisboeta Calema, y como finalista, obras suyas han aparecido en el catálogo del Premio Internacional de Poesía Experimental, Diputación de Badajoz.

Es autor del libro Cerca del origen (Editora Regional de Extremadura, 2013) que recibió una Beca de Creación Literaria de la Junta de Extremadura. En 2014 publica su segundo poemario, Hablar en sueños, en la editorial De la luna Libros.

A continuación os dejamos con cuatro de sus poemas:


De Cerca del origen

LA LEY DEL CIELO

Mis antepasados inventaron la vía láctea.

Juan Carlos Mestre

Contempla el cielo como quien lee un libro antiguo.
Como quien repite la fábula nocturna
de la que está hecho el mundo.
Ver muy lejos en él es mirar hacia atrás,
retroceder en el tiempo. Observarnos
tal como éramos.

Hay palabras que se forman en la oscuridad
para hacer ilimitado el cielo
en cada uno de nosotros. Un ceremonial
que se resiste a olvidar su germinación
bajo tanta luz invadiendo a deshora.
Y ahí están las elegantes señales del pasado,
el vasto territorio como un cráneo vacío,
la humilde narración de los hechos.
La imposibilidad del cielo como lo único posible,
sin que nada nos divida aún.

Y así decimos, ya llegan las estrellas,
bajo el secreto del largo camino
que nos trajo hasta aquí
mientras se precipita sobre nosotros
como si la lluvia nos sorprendiese
hablando en la calle.


EL DON DE HABITAR

Si el espacio es infinito
estamos en cualquier punto del espacio.

J.L. Borges

Las estrellas se alejan de nosotros. No cabe duda.
Los astrofísicos dedicaron la fuerza de mil hombres
a constatar que el universo
se quiebra como una botella vacía.
Que su violencia es elemental,
armoniosa. Ineludible.
De este modo, formulo
que existe un don difícil de comprender
cuando busca el pájaro ocupar
su término exacto
entre la tierra y aquella distancia inasible,
cuando el hombre establece, sin drama alguno,
su demérita medida. Un don
al margen del designio de cálculos y dioses
aún por llegar.
Mientras, nos vamos deshaciendo
en esta dulce incertidumbre de avanzar en la nada.
Frágiles, sin importancia alguna.
El viaje será largo.
Tenemos el único propósito
de aprender a ser mortales.


De Hablar en sueños

NO ESTABA ESCRITO

Me basta con saber que en este mismo lugar
nuestros antepasados redoblaron la ternura
como quien añade pan a la mesa.
Que sellaron la felicidad sobre un abrazo
en el que edificaron
con otro abrazo la casa,
y bendijeron
la misión de las lombrices
fortaleciendo el futuro de los recién nacidos,
la fertilidad de los sueños más ágiles.
Aunque pronto los cimientos del día
doblaron sus espaldas
hasta besar la tierra que otros
habrían de pisar.

Nada de lo sucedido estaba escrito,
pero convéncete, estas y otras cosas
estaban dispuestas a salvarnos.

Por eso desde entonces
no necesitamos morirnos todos juntos
para comenzar de nuevo.


LOS DESCENDIENTES

El futuro ha heredado los mejores hijos de la imaginación
y anuncia una fecundación en masa
sobre los pueblos que honran el puñado
de nuevos átomos
que traen como perro fiel en la boca.

Sin descanso, él mismo
tiñe de imágenes las aguas
que descienden
y mojan por igual
los bajos del pantalón, las manos
con las que después se acarician los ojos
y fertilizan sus profecías.

Ay, queridos amigos, el futuro
es una civilización extinguida
que sin embargo habla de memoria
y tose señales de humo
que solo los animales
como antes de la tormenta
logran traducir.

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