Poesía turca contemporánea: «Las cosas buenas», un poema de Furkan Çalışkan
Traducen | Almudena Campuzano y Rıdvan Ardıç
Furkan Çalışkan (Ankara, 1983). Completó sus estudios de grado y posgrado en Ingeniería Civil en la Universidad de Estambul, y actualmente cursa un doctorado en la misma universidad.
Sus poemas y ensayos han aparecido en varias revistas literarias. Junto con sus amigos, co-dirige y edita la revista Şiir Versus. Desde octubre de 2019 es director de la editorial Ketebe.
Entre los libros de poesía que ha publicado constan Kabahatler Kanunu (Ley de delitos menores, 2015), Savunma Sanatları (Artes de la defensa, 2020), Kutsal Jeneratörler (Generadores sagrados, 2022) y Türkiye Saati (La hora de Turquía, 2024). Sus poemas han sido traducidos a español, albanés, alemán y árabe.
También ha publicado los ensayos İmkânsızın İhlali: Modern Zamanlarda Şiir (La transgresión de lo imposible: la poesía en los tiempos modernos, 2019) y Uzakların Saldırısı ve Başka Yakınlıklar (El ataque de las distancias y otras proximidades, 2022).
Con el poema «İyi şeyler» / «Las cosas buenas» de Furkan Çalışkan, tanto en su versión original en turco como en su traducción al español, damos inicio en Revista Aullido a una serie dedicada a la poesía contemporánea de Turquía, la cual aparecerá periódicamente durante los próximos meses. Cabe destacar que, este es un proyecto desarrollado de forma independiente y en su totalidad por el tándem de traducción integrado por los poetas Almudena Campuzano y Rıdvan Ardıç, quien además estuvo a cargo de la selección de autores y autoras.
La siguiente entrega de esta serie sobre poesía turca se producirá el próximo 25 de marzo.
İyi şeyler / Las cosas buenas
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İyi şeyler, sık kullanılan patika bir yolda
Bitmesine izin verilmeyen otlar gibi
Yola yakın ama ormandan yürüyen
Tedbirli bir izafiyet verir
Bunu öğrendik ve biraz yaşlandıkça
Yaşamak küçük yer dedik
İlk fırsatta aramadık, kırık bir boyun
Damar damar üstüne rastlaştık
Bulamadık ellerimizi koyacak yer
—Sonradan çok düşündüm. Ellerimin fazlalığı üzerine. Apandist gibi benim
ellerim. Aldırsam aslında. Dokunduğum her şeyin aslında bana
dokunduğunu düşünmenin sancısını da aldırmış olurum. Nekahet dönemi
bitinceye kadar kulaktan beslerler beni.—
Ortadan ikiye böldük ölümü
Yarısı şimdi yarısı rüzgârlara dolan çorak
Madem kurcalanmış kapıların arkası
Yalama olmuş nefeslerdir çağdaş mutluluğumuz
Hızlı bir toprak girer fotoğrafa, çolak bir koku
Kötülüğün merhameti derdim evi terk eden oda
Ve odanın kaçtığı şehir
Tanıdık kimsesi yok hiçbir adamda
Bir avuç toprağı suya bir avuç beni
Suyu bulandırdık mutsuzluktan daha ağır
Kaçamadıkça geçemedikçe suyu yeniden
Eskiden basacak taş bulup da geçtiğim
Her göçte bana iade edildi yanın yören
—Rüya görmenin nasıl bir şey olduğunu hep merak ettim. Arkadaşlardan
duyarım hep. Merak ediyor insan tabi. Uygun bir yorgunluk ve kaygı
bozukluğunu gecenin en uygun zamanına denk getirme falan derken, bana
da nasip oldu. Bir mağazada buldum kendimi. Otellerde unuttuğum eşyaları
satıyorlardı. Alabildiğim kadar aldım. Limitim yetmedi. Teker teker bırakmak
zorunda kaldım. Guadalajara’da hediye ettikleri bir ikona kaldı elimde
sadece. Pos bıyıklı bir Narko aziz. Kös kös çıktım dükkândan. Bir toz bulutu
kapladı üzerimi. Silkelendim, şaşal sudan biraz yüzüme döktüm. Ceplerimi
yokladım. Kışlıkların cebinde unutulan tarzda bir şeyler buldum. Anlamaya
çalıştım. Derken uyandım. Elimle diğer yastığı yokladım. Her şey
yolundaydı. Sonraları bazı başka rüyalar da gördüm. —
Sen de oradaymışsın ama başka biriymişsin
Çok derin ısırmışsın rüyalarımı
Sinirlenince şakaklarımda açan mor bir çiçek
Koparıp sana vermişim, çok üzülmüşüz
Öyle çok ki neredeyse bir sevinç bu
Şer gününde dünya içeri girmesin diye
Işıkları söndürdük, kükreyen kırklardan geçtik
Tekrar yıktık aldığımız kaleleri
Şehrin kapıları kayboldu şehrin içinde
Gök, mavi bir sofra bezi gibi silkelendi üzerimize
Adım, çocukların ilk harfleriyle yazıldı
Yine de acımızı bulamadım listelerde…
Sen de oradaymışsın ama başka biriymişsin
Dolmuştan inmiş Yenisahra’da bir bedevi
Saçlarından kurtulan küçük kulaklarına
Elden ele uzatılan şarkılar taşımışız
Öyle ya, bazen de herkesten iyidir ölümün sahnesi…
Artık biliyorum o sorunun cevabını, neredeyim?
Görünmez şeyler görünür oldu yokluğunda, buradayım!
İmanın, umutsuzluğu en çok andırdığı yerde
Hani vedalaşıp aynı yöne doğru yürümüştük…
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Las cosas buenas, como la hierba en un camino muy transitado
que no termina de crecer,
o caminar bosque a través, pero cerca del sendero,
nos ofrecen una relatividad prudente.
Aprendimos esto
y cuando crecimos un poco
dijimos que vivir era un lugar pequeño.
No buscamos a la primera, un cuello roto [1]
confluimos vena a vena,
sin encontrar un lugar donde poner las manos.
—Después pensé mucho. Sobre el exceso que suponen mis manos. Un
apéndice. Si me las quitara, me quitaría también el dolor de pensar que todo
lo que toco me está tocando. Alguien me alimentaría a través de mis oídos
hasta que el periodo de convalecencia llegara a su fin—.
Partimos a la muerte en dos:
una mitad es ahora, y la otra, un páramo a merced del viento.
Dado que las puertas han sido forcejeadas[2],
nuestra felicidad contemporánea consiste en alientos desgastados[3].
Una tierra veloz entra en escena, un aroma manco.
La misericordia del mal, así llamaría a la habitación que abandona la casa.
En la ciudad de la que huyó
nadie conoce a nadie.
Un puñado de tierra al agua, un puñado de mí.
Enturbiamos el agua volviéndola más pesada que la desdicha.
No pudimos huir, no pudimos cruzar de nuevo el agua
que una vez vadeé valiéndome de una piedra sobre la que pisar.
Cada migración me devolvió a tu lado.
—Siempre me había preguntado cómo sería soñar. Se lo escuchaba a mis
amigos. Claro que me despertaba curiosidad. Con la combinación perfecta de
fatiga y ansiedad y todas estas cosas en el momento justo de la noche,
ocurrió. Me vi entonces en una tienda. Vendían las cosas que me había
olvidado en hoteles. Quise tomar tantas como pude. Me excedí. Tuve que
dejarlas una a una. Tan solo un figurín, obsequio de Guadalajara, quedó en
mi mano. Un narcosanto con un poblado bigote. Salí de la tienda abatido.
Envuelto en una nube de polvo. Me sacudí, y me eché un poco de agua en la
cara. Rebusqué en mis bolsillos. Encontré el tipo de cosas que se olvidan en
los bolsillos de la ropa de invierno. Traté de encontrarle el sentido. Después,
me desperté. Busqué a tientas la otra almohada. Todo estaba bien. Más
tarde, otros sueños vinieron—.
Tú también estabas ahí, pero eras otra persona.
Mordiste mis sueños tan fuerte
que al enfadarme, una flor violeta se abrió en mis sienes.
La arranqué y te la di; nos entristecimos mucho.
Tanto, que casi se torna en alegría.
Para protegernos del mundo en aquel fatídico día,
apagamos las luces, atravesamos los cuarenta rugientes [4],
derruimos los fuertes que un día conquistamos.
Las puertas de la ciudad desaparecieron dentro de la misma.
El cielo tembló sobre nuestras cabezas como un mantel azul.
Mi nombre estaba escrito con las iniciales de los niños.
Y aun así, no pude ver nuestro dolor en las listas…
Tú también estabas ahí, pero eras otra persona.
Un beduino que bajó de un dolmuş en Yenisahra [5].
Llevamos canciones pasadas de mano en mano
a tus pequeñas orejas, que sobresalían de tu pelo.
Desde luego, a veces el escenario de la muerte supera a cualquier otro.
Ahora sé la respuesta a la pregunta: ¿dónde estoy?
Las cosas invisibles se hicieron visibles en tu ausencia: ¡estoy aquí!
Aquí, donde la fe se parece más a la desesperanza,
¿recuerdas?, donde nos despedimos y continuamos caminando en la
misma dirección….
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NOTAS DE LA TRADUCCIÓN
[1] En turco, la conceptualización de la tristeza está muy ligada a metáforas corporales. Por ejemplo, un cuello doblado (boynu bükük) indica desesperación (Baş y Büyükkantarcıoğlu, 2019). En este contexto, un cuello roto es una hipérbole del cuello doblado, indicando una tristeza aún más profunda, además de una desconexión entre el corazón y la cabeza.
[2] En el original, el autor emplea el verbo «kurcalamak» (kurcalanmış), que aquí quiere indicar un forcejeo insistente para abrir una puerta cerrada. El autor hace referencia a una cerradura manoseada y desgastada de tantos forcejeos. En palabras del autor, en nuestro afán por abrir la puerta que nos daría acceso a un conocimiento antiguo, perdemos la perspectiva y terminamos atribuyendo la felicidad y sabiduría que perseguimos a la cerradura en sí misma, y no a la verdad que aguarda tras la puerta.
[3] En el original turco, se usa un término mecánico que describe una rosca de tornillo que se ha desgastado y ya no encaja (yalama olmuş). No es sólo cansancio, es una disfunción mecánica de la felicidad contemporánea.
[4] Rugientes Cuarenta, o cuarenta bramadores (Arg.), es un término náutico que describe una zona marítima de fuertes vientos existente entre las latitudes 40° y 50° S de los océanos australes. En el poema funciona como una metáfora del caos emocional y, posiblemente, de la crisis de los 40 años de edad.
[5] Yenisahra y el dolmuş: Yenisahra es un distrito periférico de Estambul, caracterizado por el hormigón, el tráfico y un ambiente gris de clase trabajadora. El dolmuş es un minibús característico de Turquía, y representa el transporte público más cotidiano y caótico. La imagen de un beduino bajando en Yenisahra subraya una alienación extrema: alguien que pertenece al desierto infinito atrapado en la selva de asfalto más mundana.
REFERENCIAS
— Baş, M., Büyükkantarcıoğlu, N. (2019). Sadness Metaphors and Metonymies in Turkish Body Part Idioms. Dilbilim Araştırmaları Dergisi, 30(2), pp. 273-274. https://doi.org/10.18492/dad.591347
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