La intimidad como trinchera

Escribe| Lara Carrión Borgoñós 


 

La resistencia íntima de Josep Maria EsquirolEditorial: Acantilado
Nº de páginas: 178
ISBN: 978-84-16011-44-5

Escrita por el filósofo y docente universitario Josep Maria Esquirol, La resistencia íntima (ganadora del Premio Nacional de Ensayo de 2016) es una obra profunda, atenta y delicada que nos habla de la fragilidad de la condición humana y de la importancia de apreciar lo cotidiano para crear conexiones reales y llegar a ser feliz.

Cuando pensamos en una resistencia, visualizamos algo físico, una lucha. Una lucha, gritos, pancartas, multitudes plantándole cara al poder, cuestionando el status quo… Y, sin embargo, tras cada una de estas resistencias siempre toca volver a casa. Volvemos a casa y, en el calor de nuestro hogar, seguimos viéndonos obligados a comprendernos.

Para ser capaces de luchar, para poder oponer una resistencia real y duradera, necesitamos primero saber de nuestra esencia, conocer aquello que nos hace humanos. Y para ello, inevitablemente, necesitamos intimidad. En la actualidad, sin embargo, parece que quedan pocas reservas de la misma. Todo se graba, fotografía y publica en la red; todos tenemos un espacio para juzgar y comentar, para hacernos ver, para existir. La red es un monstruo al que hemos alimentado con cada uno de nuestros momentos y al que ahora, por ser mucho más grande y letal, no podemos negarle información.

En su ensayo, Josep María Esquirol nos plantea otro tipo de resistencia, una más plena y consciente que nazca en el seno de cada uno de nuestros hogares, en la apreciación de lo cotidiano y en la búsqueda de lo que nos hace felices y nos conecta con los demás. Lo que el autor nos propone es, como bien indica el título, encabezar una resistencia íntima: un no ceder que resida en la quietud, la dulzura, lo plácido y lo sencillo; una resistencia que no apele a la cerrazón sino que, por el contrario, proponga aberturas. Con una narrativa dulce, profunda y bellamente hilada, el autor nos habla de una lucha que está presente en cada pequeño detalle, como en el calor del hogar, en la quietud de hallarnos a solas en un cuarto, reflexionando… Y del poder que el trabajo interno tiene para ser una fuerza que sane, guíe y sea interpeladora del otro.

La resistencia íntima es una lucha que vive de la esperanza, la paciencia y la constancia. Es una lucha que, a pesar de nacer del trabajo individual e introspectivo, no anhela la gloria individual ni la dominación, sino todo lo contrario: busca acercarnos los unos a los otros y crear conexiones (porque, por mucho que esta sociedad se empeñe en lo contrario, ninguno de nosotros se mantiene en pie solo).

A lo largo del ensayo, Esquirol nos lleva de la mano a través de un proceso íntimo e introspectivo para reconocer quiénes somos y en qué reside la verdadera felicidad. En el camino, nos anima a que toquemos, olamos y sintamos tanto como nos sea posible; que prestemos atención a los detalles, que admiremos su existencia. Y que aprendamos a apreciar lo sencillo y lo cotidiano, algo que tantas veces —y tan erróneamente— ha sido menospreciado. Para el autor, la memoria, la imaginación, el trabajo y las ideas son las mejores armas del resistente, las herramientas que le ayudarán a reconectar con lo que nos hace verdaderamente humanos.

La resistencia íntima, en definitiva, no solo es un ensayo que habla de nuestra fragilidad, sino de la necesidad de regresar a la vida y crear conexiones verdaderas con nosotros mismos y quienes nos rodean; de «concebir la cotidianidad, no como caída, sino como respuesta inherente al abismo».

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