«Los paredones de primavera», un poema de Miyó Vestrini

Miyó Vestrini poema Diagnóstico

Miyó Vestrini. Fuente. 

 

Miyó Vestrini (Nimes, 1938 ― Caracas, 1991). Nació con el nombre de Marie-Jose Fauvelles Ripert. Fue una poeta y periodista cultural venezolana, considerada como una de las más destacadas del siglo XX en su país.

A corta edad emigró junto a su madre y su padre adoptivo (de apellido Vestrini) a Venezuela, donde primero se afincaron en Trujillo, luego se mudaron Maracaibo y posteriormente ella se estableció definitivamente en Caracas.

Durante su formación literaria se integró al colectivo Apocalipsis en Maracaibo, conocido por introducir las vanguardias europeas en la poesía venezolana a mediados de la década del cincuenta. Además formó parte de los grupos El techo de la ballena y La República del Este.

Toda su vida se dedicó al periodismo, así fue como pasó por las redacciones de los diarios Occidente y El Nacional (de la que fue editora de la sección de arte), a lo que se suma la dirección de la revista Criticarte.  Por su labor periodística le fue concedido en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo de Venezuela, en 1967 y 1979.

En vida publicó los poemarios Las historias de Giovanna (1971), El próximo invierno (1975) y Pocas virtudes (1986). Tras su muerte se dieron a conocer la recopilación Todos los poemas (1993) y el libro inédito Valiente ciudadano (1994). En los últimos años se ha rescatado su obra poética con la publicación de Es una buena máquina (2015), volumen que contiene textos inéditos de la autora venezolana y que fue editado por Ediciones Letra muerta. La misma casa editorial publicó Al filo (2015), libro que reúne todas las entrevistas que la escritora realizó durante su oficio periodístico.

Además, Vestrini escribió tres biografías entre las que destaca una dedicada a su amigo cercano, el poeta Salvador Garmendia, la que se dio a conocer de forma póstuma.

En su obra poética es frecuente la combinación entre la narrativa y el verso, la tensión entre sus raíces europeas y su país de adopción cultural, marcados por la desazón política, el alcoholismo y el pesimismo existencial, en cuyo centro se sublimaba la muerte de forma reiterada.

Vestrini escribió en uno de sus poemas «Morir/ requiere tiempo y paciencia»; en otro de ellos «Desacato a la muerte/ eso intento»; y en un texto de su último libro «Dame, señor,/ una muerte que enfurezca./ Una muerte tan ofensiva/ como a los que ofendí». Tras varios intentos de suicidio, la poeta terminó con su vida el 29 de noviembre de 1991 con una sobredosis de ansiolíticos.

El poema «Los paredones de primavera» es parte del libro Pocas virtudes y está incluido en la primera edición de Todos los poemas (1993), publicado por Monte Ávila Editores Latinoamericana en Caracas.

El mencionado texto es una muestra de su poesía comprometida con los seres humanos y la memoria histórica, en medio del horror de la época que vivió y que tanto criticó, y a la vez de su rotundo pesimismo, poema que compartimos a continuación con ustedes.


LOS PAREDONES DE PRIMAVERA

No enseñaré a mi hijo a trabajar la tierra
ni a oler la espiga
ni a cantar himnos.
Sabrá que no hay arroyos cristalinos
ni agua clara que beber.
Su mundo será de aguaceros infernales
y planicies oscuras.

De gritos y gemidos.
de sequedad en los ojos y la garganta.
de martirizados cuerpos que ya no podrán verlo ni oírlo.
Sabrá que no es bueno oír las voces de quienes exaltan el color del cielo.

Lo llevaré a Hiroshima. A Seveso. A Dachau.
Su piel caerá pedazo a pedazo frente al horror
y escuchará con pena el pájaro que canta,

………………………..la risa de los soldados
………………………..los escuadrones de la muerte
………………………..los paredones en primavera.

Tendrá la memoria que no tuvimos
………………………..y creerá en la violencia
………………………..de los que no creen en nada.

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