Bajo el cielo gris de Reikiavik

Escribe| Esperança Torres 

portada-reikiavik-pqEditorial: Ediciones Atlantis (2017)
Nº de páginas:169
ISBN: 9788494649783

Ian es un chico joven perseguido por el drama de un amor tóxico, cuya ausencia no le deja indiferente. Tras el abandono de Carla, su compañera sentimental, la vida de Ian da un vuelco emocional al emprender una carrera contra la rutina y el desamor por distintas ciudades como Roma, Praga, Quebec o São Paulo. La panorámica del desafecto se irá extendiendo poco a poco hasta acabar, en estado terminal, en una sola ciudad: Reikiavik.

Bajo las tonalidades grises propias de los ambientes marginales, Ian, el protagonista de esta novela se irá envolviendo en los más degradantes espacios a la par que irá alejándose del recuerdo y el vacío que le deja Clara,  a los que siempre vuelve, paradójicamente, a través de los grandes clásicos: sexo, drogas y alcohol (sustituido por el rock).

En este vértigo narrativo: salida y entrada de los personajes, analepsis, flash-back…El armazón sobre el que se erigirá Reikiavik tampoco puede desaparecer de J. M. Vyala se inclina a no ser otro que la velocidad, aceptablemente escogida para reflejar, a nivel textual y argumental, de qué magnitud son los daños colaterales que produce la ruptura de Carla en Ian, gran tema de la novela, y cómo irá evolucionando el protagonista a partir de ella.

En esta línea, la prontitud con la que se desenvuelve la obra puede percibirse en otros tres claros elementos que estructuran la historia, esto es, el lenguaje, los saltos temporales y los diálogos. Siendo éstos los principales en evitar que la acción se diluya y no haya un descanso narrativo en la sucesión de las escenas, permitiendo así que el lector sea partícipe de la gran violencia que rodea a Ian, otro de los subtemas muy marcados en el texto.

Como norma general, en esta obra no predominan las descripciones propias de una novela realista. No obstante, el lector puede identificar con facilidad hechos y acontecimientos de su contexto gracias a la inclusión de los «realemas» que el autor introduce como nombres de ciudades, acontecimientos históricos o conflictos geopolíticos conocidos por la opinión pública.

No obstante, pese a la inclusión de elementos identificativos, considero que el poder narrativo de esta novela está en las metáforas y en sus incursiones irónicas y humorísticas, las cuales ayudan a sustentar toda la carga dramática de la obra. Es por ello que las alusiones intertextuales al cine, (su protagonista trabaja en un video-club) y en concreto las citas a  películas de Woody Allen o Clint Eastwood no están lejos de ayudar a situar los hechos y los sentimientos de Ian sobre el texto. En esta línea, la influencia posmoderna del cine sobre la literatura actual también se deja ver, como en Reikiavik, en la «técnica del relato», donde los saltos temporales recuerdan al montaje por cortes de un film en blanco y negro.

Asimismo, la Reikiavik que sucede en la mente del escritor parece tener todos los indicadores para llegar a trasladarse en el texto a modo de novela «neobeat», debido a la gran influencia de temáticas (tráfico de estupefacientes, promiscuidad, prostitución) que recuerdan a las obras de la generación norteamericana de los años cincuenta. Entremezclada con aquella poética tan propia de aquellos autores que antes se dejaron ver en poesía como es el caso de J.M. Vyala.

En cuanto a los personajes, la imagen de Carla, a la cual no vemos en ningún momento de la novela, es el gran motor o destinador de las acciones que mueven a Ian. Pero si bien la propuesta literaria de aquel grupo de autores como Jack Kerouac o Allen Ginsberg sirvió para otear el papel liberalizador de ciertos grupos en riesgo de exclusión como la mujer, en Reikiavik se pone en duda el verdadero papel que ocupa ésta, ya que en numerosas ocasiones solo aparece para aparcar los deseos sexuales masculinos.

En este sentido, considero que se pierde la oportunidad de ofrecer mayor poder en la acción a otros personajes femeninos de la obra como Ivette o Ingrid, ya que aparentemente tienen algún efecto sobre Ian o incluso la capacidad de dar luz a toda la oscuridad que se terminará por apagar con Reikiavik. Algo que se consigue suplir con las incursiones líricas y la capacidad metafórica de contar historias dentro de una realidad tan ambigua como la que nos toca, la cual debería ser el objetivo de todo joven escritor.

 

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