Carla Nyman en «Elegías para un avión común», Premio Gloria Fuertes 2020

Carla Nyman (Palma de Mallorca, 1996) es graduada en Filología hispánica en la Universidad de Sevilla, donde ha organizado talleres de teatro con la ayuda del Aula de Cultura. Ha trabajado como traductora en Ediciones en Huida, también como guionista y actriz en Street Ho Productions. Varias de sus películas han recibido más de veinte selecciones y diez galardones en los festivales Atlántida Film Fest, Evolution Mallorca International Film Festival, Los Ángeles Cinefest y Films In-Fest, entre otros.

En 2018 obtiene una beca de residencia literaria en la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores. Además, tiene publicados varios poemas en la Revista Zéjel de Poesía, Anáfora y La Manzana Poética. En enero del 2020, su pieza Mientras la puerta siga cerrada fue seleccionada para participar en el III Festival Internacional de Dramaturgia Femenina de Atenas 2021, con puesta en escena y traducción al griego. Fue finalista del Premio Adonáis de Poesía 2019. Recientemente ha sido galardonada con el XXI Premio Gloria Fuertes de Poesía Joven por su poemario Elegías para un avión común y con el accésit del XII Premio Romero Esteo para la dramaturgia joven por su obra Árbol quemado.

A continuación, les concedemos el placer de leer una muestra de su poesía que aparece en su obra Elegías para un avión común, con la que ha ganado el Premio Gloria Fuertes de Poesía Joven este año 2020 y que ha sido editado por Ediciones Torremozas. La propuesta de Carla Nyman es la de atraer al lector a través de una voz a su oído y apostando por una forma poética tremendamente arriesgada, por lo difícil que resulta el temple de la emoción.

Fragmento de «Elegía II»

A Javi

De ti y de mí nada puede fugarse
Aquí
bajo este techo que asegura
quedarse como una viga
(un hombre pasea rozando las nubes)
yo sé de mi cuerpo
a veces se hace presente
de este lado del tuyo
como una navaja del revés
Pero siempre existe el riesgo
las grietas
y este puñado de piedras
que fueron de un cielo que sí
amenazaba con caerse
Allá
donde ya no es
ni tú
ni yo
el espacio del error
el área del nunca
todo acaba con alguien acodado
muy solo
(esto es para quienes miran solos)
al borde de una ventana

de Elegías para un avión común

Fragmento de «Elegía II»

Podría llamarlo
lugar extraño
.          sin identificar
hasta entonces conocido
un cuerpo cuando sale de otro cuerpo
es un cuerpo anestesiado
irreconocible al tacto
y queda un espacio roto
fallido
suenan los huesos
como si por ellos pasara la lluvia
luego el derrumbe
un saco de piedras contra el suelo
ahogarlo en el mar:
un cubo de plástico
en las diminutas manos de un niño

De Elegías para un avión común

Fragmento de «Elegía II»

Hoy he bajado a ver el mar
te he esperado y no estabas
Ven niña
y te hablaré de los océanos y los ríos
hay islas y peces bajo las islas
qué sencillo el calor
las lagartijas de un muro seco
Te he esperado
mientras me decía
volver a amar es el abandono de una herida que no
[cierra
y he pensado que tardabas demasiado
Vas a ver que cuando ya no te digan niña
cuando tú te extrañes niña al borde de la arena
volverás
esperarás como hago yo
y estas cosas que te digo se habrán evaporado
Pero el mar nos redime incluso ahora
que ya no podemos
que somos de la tierra
viejos pies como raíces
y a veces un poco de sal en las axilas

De Elegías para un avión común

Fragmento de «Elegía IV»

Eres todavía arena que cae en invierno
un escozor al vestirse y humillarse
desnuda bajo las sábanas
Dónde está la estampida de ciervos
el barco que me prometiste
Quiero el mar
y qué es este silencio que me asusta tanto
No puedo mojar los pies en tu cuerpo
dónde está tu cuerpo
Un árbol crece y se abre en mis manos
No cantan ya los pájaros ni escucho el viento
¡Es verano! Me digo ¡es verano!
Yo pienso en el verano y solo cae agua
Este árbol se agranda en mi cuarto
y tú te quedaste en el mar
Cómo conciliar los quilómetros
cómo pudiste marinero soñar con un árbol
y meter mis manos
                            maniatadas
como raíces bajo tierra

De Elegías para un avión común

Fragmento de «Elegía VI»

Así
de un día para otro
una mujer se levanta camina hacia un sitio
pero
tarde o temprano vuelve
lanza la ropa sucia
el olor a pelo recogido unas pinzas
hace como que corre a un campo y juega
 .              a tirarse por un terraplén
le molesta el sujetador se mete bajo la ducha.
es que acaso
             a esta casa nunca va a mojarla el mar

De Elegías para un avión común

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